Sabemos de la existencia de agujeros negros supermasivos, e incluso de agujeros negros ultramasivos, pero ¿Los hay más grandes? Un equipo de investigadores cree que sí y acaba de publicar un estudio en el que proponen su existencia y un nuevo nombre: Agujeros Negros Estupendamente Grandes.

El nombre parece sacado de una película de Mel Brooks, pero en un mundo, el de la astronomía, en el que tenemos telescopios muy grandes y telecscopios extremadamente grandes no debería de extrañar mucho. Actualmente hay varias categorías de agujeros negros en función de su tamaño. Los agujeros negros esterares tienen una masa equivalente hasta 100 veces la de nuestro Sol. El siguiente escalón es del de los agujeros negros intermedios, con masas que oscilan entre los miles y millones de veces la masa de nuestra estrella.

Los agujeros negros supermasivos (SMBH) tienen miles de millones la masa del Sol. Entre ellos se cuenta el famoso M87, el primero al que pudimos fotografiar directamente y que tiene 6.600 millones de masas solares. Los agujeros negros ultramasivos tienen entre 10.000 y 100.000 millones de masas solares. Es el caso, por ejemplo del gigante en el centro de la galaxia Holmberg 15A, con una masa estimada de 40.000 millones la de nuestro Sol.

La cuestión es que no conocemos ningún agujero negro con más de 100.000 millones de masas solares, pero su existencia podría ser perfectamente posible. Para encontrarlos, es preciso tener al menos una cuantificación teórica para esos monstruos, y por eso el astrónomo Bernard Carr, de la Universidad Queen Mary de Londres, y su equipo creen que es necesaria una nueva categoría, la de los Agujeros Negros Estupendamente Grandes (Stupendously Large Black Holes o SLAB).

La formación de esos agujeros negros desafía los estándares convencionales que conocemos, una estrella que colapsa en agujero negro no es capaz de adquirir tanta masa en un plazo razonable simplemente devorando otras estrellas. Para explicar su posible formación, los astrónomos de la Quuen Mary han recurrido a un concepto que ya se postuló en 1966, el de los agujeros negros primordiales.

Según la teoría, la formación del universo puede dar lugar a acumulaciones de masa tan densas que terminen por formar agujeros negros como nunca hemos visto. Según los cálculos de los investigadores, esos gigantes podrían tener masas de entre 100.000 millones y un quintillón de masas solares (un uno seguido de 18 ceros en el sistema anglosajón).

Es complicado intentar comprender el tamaño de esos agujeros por ahora solo hipotético, pero el tamaño de su horizonte de sucesos nos da una cierta idea. Hablamos de un horizonte de sucesos de alrededor de 620.000 años luz.

Aunque nunca hemos visto nada parecido (y tampoco podríamos verlo por medios convencionales por su propia naturaleza) sí que podríamos detectarlos a través de perturbaciones gravitacionales como las lentes gravitacionales que comban la luz a su paso. Solo tener en consideración la posibilidad teórica de la existencia de los SLAB nos permitiría buscar materia oscura de una manera completamente nueva. Monthly Notices of the Royal Astronomical Society vía Science Alert]

Fuente

 

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