Cubainformación TV – Basado en un texto de Iroel Sánchez – La pupila insomne.- En la guerra de Vietnam, oficiales estadounidenses daban a la prensa instrucciones precisas sobre qué escribir o fotografiar.

Lo vimos en el film “Full metal jacket”, de Stanley Kubrick, que muestra lo que, después, en la guerra de Irak, se llamaría “periodismo empotrado”.

En Vietnam, el oficial de la CIA para la prensa era John Stockwell. Que, años después, fue enviado a la guerra de Angola, donde el MPLA y Cuba luchaban contra el gobierno racista de Sudáfrica.

Con la colaboración del gobierno de Zambia, Stockwell llegó a colocar, en el diario Zambia Times, decenas de materiales sobre supuestas “violaciones” y otras “atrocidades” cometidas por militares cubanos.

Que después llegaban a Reuters, AFP, la revista Time o The Washington Post.

Años después, lo confesó todo: “no conocimos una sola atrocidad cometida por los cubanos, todo fue pura propaganda” sobre “comunistas desayunando bebés”.

En 2014, el periodista alemán Udo Ulfkotte denunció, en su libro “Periodistas comprados”, cómo la embajada estadounidense en Berlín pagó a medios y centros de estudio alemanes, por la redacción de materiales sobre Rusia, Libia o Ucrania.

Hoy, en el caso de Cuba, quizá ya no sean necesarios los pagos directos de la CIA o la Embajada. Para ello están la USAID y la NED, agencias que sostienen un enjambre de medios digitales “anticastristas”.

Cuyos materiales, después, pasan a la prensa convencional de París, Bogotá o Madrid. Como en Vietnam. Como en Angola.

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