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El viejo cliché de que “si el imperio estornuda a Honduras le pega gripe”, hoy más que nunca se hace realidad a raíz de los acontecimientos de las últimas semanas. Nadie duda de que el imperio estadounidense es el principal responsable de que en este país se instauró un narco estado, los mismos fiscales gringos lo han evidenciado con los juicios que no paran en el Distrito Sur de New York.

Joe Biden y su séquito no se pueden lavar las manos a lo Poncio Piloto, ellos gobernaban en el imperio cuando el golpe de estado del 2009 y entregaron el país a los narcotraficantes, ya en ese tiempo Tony Hernández, hermano de Juan Orlando Hernández, traficaba drogas hacia el norte.

Por primera vez en el mundo un grupo de narcotraficantes recibió en bandeja de plata todo un país. Los gringos y la comunidad europea habían realizado su grandioso experimento geopolítico de inicios del siglo XXI en este desgraciado pueblo, más pareciera que pagamos una maldición a la valentía de haber luchado contra el golpe de estado. Al parecer, la factura que nos han cobrado por tan heroica lucha ha sido descomunal; seguimos sufriendo con esta impagable deuda que solo un pueblo en las calles puede revertir.

¿Qué pretende el nuevo gobierno de Biden?

Desde hace algunos años se llevan varios juicios en el Distrito Sur de New York, en el mismo, son varias las personas enjuiciadas y que estuvieron ligadas al Clan Hernández, sin embargo, es en estas últimas semanas que el recién instaurado gobierno de Biden a través de algunos congresistas están presionando al narco gobierno hondureño para que este ya no siga volando alto. Muchas palabras han corrido sobre la frase de JOH de “los inundaré de droga en sus propias narices”.

Han pasado 11 años y 8 meses desde el golpe de estado, pero es hasta ahora que milagrosamente el imperio le pega sus nalgaditas al narco gobierno, pero “el hombre” sigue ahí, intacto y lo más seguro es que terminará su ilegítimo periodo en enero del 2022. Todos los hilos los van tejiendo controladamente para no desbordar al pueblo y que este siga de cabeza en el proceso electoral, todo ese circo contra el dictador es para poner un stop a los narcos políticos, que, además, han logrado el título mundial de campeones de la corrupción.

El juego geopolítico sigue en Honduras, resulta que ahora, el narco gobierno volvió la mirada a los rusos y ya se negociaron algunos millones de vacunas contra el virus SARS-COV-2, la curiosidad nos invade ahora, al esperar con ansias los comentarios de la prensa mediática, de los religiosos, de los militares y de los pseudopolíticos aludiendo a los “comunistas come niños” que ahora nos enviarán vacunas.

¿Será Rusia una opción para pedir asilo ante algún posible juicio en New York al salir de la presidencia?

¡El pueblo debe insurreccionarse!

En una acción desesperada del régimen, han sacado un informe del 2020 donde el gobierno de Trump alaba la gestión del clan Hernández en su lucha contra el narcotráfico y lo han querido presentar como un informe del gobierno de Biden, la prensa tarifada de Honduras lo ha sobre dimensionado pero muy rápido quedaron al descubierto, cayendo en la desfachatez y la burla de las redes sociales. Aunque ha decir verdad, Cada día son muchas las voces disonantes que se van desligando del régimen, la actitud de los periodistas que antes le servían de alfombra “al hombre” poco a poco van cambiando el discurso. Esta actitud es sintomática de un régimen que pierde columnas cada día, sosteniéndose únicamente por la fuerza militar.

Es el momento de que el pueblo se insurreccione y que elija su destino, cualquier otro gobierno que nos impongan solo vendrá a aumentar nuestra agonía. Si las medidas de los fiscales y congresistas estadounidenses se hubieran realizado en el 2009, en el 2015 o en el 2017, sin duda alguna que este pueblo ya se hubiera librado de la dictadura. No se puede fijar una esperanza en que el imperio se lleve enchachado al dictador, quizás hasta ya le tienen una salida hacia Rusia para que no pague sus pecados. Los que se hacen llamar líderes de la oposición siguen en su carrera electoral y las calles ya solo las conocen para pegar afiches. Corresponde al pueblo ir a las calles y sacar al dictador y sus secuaces.

El gran dilema del imperio es que no encuentran un lacayo que sustituta al dictador, entonces el pueblo debe buscar la libertad.

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