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 La represión marroquí en los territorios ocupados sigue en alza, los civiles saharauis sufren cada vez más las represalias de las autoridades de ocupación, que mantienen un estricto asedio a las ciudades y sus domicilios respectivamente.

Activistas, periodistas, mujeres militantes, menores y mayores...ningún saharaui está salvo desde que se reanudó la guerra en el Sáhara Occidental, la represión marroquí escala a la par que el silencio pasmoso de la comunidad internacional, la ONU y Cruz Roja Internacional, que no hace más que aumentar la impunidad de la que ya gozan las fuerzas de ocupación marroquíes. 

Hassana Moulay Badi, activista saharaui, fue sorprendido por la policía secreta marroquí en la vía pública, iniciando una violenta agresión contra el activista que le causó varias heridos en distintas partes de su cuerpo. Hassana forma parte de una organización saharaui nacida en los territorios ocupados, la ''Asociación para la Vigilancia de la Riqueza y Protección del Medio Ambiente en el Sáhara Occidental'' que se encargaba de denunciar las prácticas de pillaje colonial que acomete Marruecos ilegalmente en el territorio. En un contexto similar, la Vicesecretaria General de la misma organización fue objeto de persecución. La asociación condenó estos ''traicioneros ataques'' contra los miembros de su oficina ejecutiva, instando a la ONU a intervenir para proteger a los civiles saharauis en situación de conflicto armado. 

Ayer por la noche en El Aaiún ocupado, el activista saharaui Hmad Hammad fue golpeado, insultado y amenazado de muerte por miembros de la policía de ocupación. Hmad había sido invitado por un amigo a romper el ayuno de Ramadán, después de dos horas, llegaron decenas de vehículos con elementos vestidos de civiles con porras y armas, que rodearon la casa donde se encontraba. Fue apaleado, insultado y amenazado con asesinarle según dijo en declaraciones a Equipe Media.

Instancia Saharaui contra la Ocupación Marroquí (ISACOM), es una organización saharaui que lucha por la defensa de los derechos de su pueblo, liderada por la galardonada activista saharaui Aminetu Haidar, denunció ayer que las autoridades de ocupación marroquíes sitiaron a varios activistas miembros de la organización y le impidieron reunirse, rodeando la casa de Hassana Douhi y persiguiendo posteriormente a Mina Baali. Igualmente, en la misma ciudad de El Aaiún ocupado, el domicilio de Dafa Ahmed Babu y su pareja, Ghalia Al-Djimi, está sometido a estrecha vigilancia desde la pasada mañana.

En Bojador ocupado las cosas siguen empeorando de manera espantosa; las autoridades de ocupación comienzan a derribar inmuebles de los ciudadanos saharauis. El mes pasado demolieron la casa de la viuda del ex sindicalista saharaui Eddia Sidi Ahmed, quien falleció en 2017. Desde entonces las autoridades de ocupación mantuvieron un acoso a la familia que culminó con el derribo del domicilio de Sallam Lakhlifi. Como política de represión adoptada del colonialismo israelí en Palestina, las autoridades del régimen marroquí derribaron ayer el garaje de Um Al-Saad Al Zawy, activista y hermana del prisionero saharaui Hussein Al Zawy. La detención se produjo por protestar ante el derribo de su garaje, lo que llevó a las fuerzas de ocupación marroquíes a arrestar a Um Al Saad y a su hija, Omaima Al Amari, bajo acusaciones de haber supuestamente insultado al funcionario marroquí que ordenó el acoso policial y posterior derribo, Seddik Elou. 

Cabe destacar que en Bojador ocupado, innumerables grupos de mujeres saharauis llevan el levantamiento de manera pacífica rechazando la ocupación marroquí. Entre las que destaca la activista Sultana Jaya, sometida a un arresto domiciliario que dura ya seis meses. En los últimos días ha sufrido todo tipo de represalias, desde arrojarle líquidos residuales, pescado podrido y bombas fétidas en el interior de su casa a traer una grúa para retirar la bandera saharaui que tiene colgada en la terraza, que fue de nuevo alzada. Los cortes deliberados de electricidad y telefonía son también habituales. 

Respecto a los presos saharauis en las cárceles marroquíes, su situación es deplorable. Ghali Bouhala, activista saharaui que fue sacado de su casa y encarcelado por delitos fabricados, ha comenzado una huelga de hambre en demanda de su derecho al contacto con el exterior. En la misma situación que se encuentra Mohamed Lamin Haddi y otros presos del grupo Gdeim Izik que sobreviven al yugo segregador de las autoridades penitenciarias marroquíes, además de un trato indigno e inhumano.

La represión marroquí escala paralelamente al conflicto armado, así lo evidencia nuestro informe donde registramos todas las violaciones que cometieron las fuerzas de ocupación marroquíes en los territorios ocupados desde que se inició la guerra el 13 de Noviembre. La situación actual no parece que vaya a mejorar, lamentablemente el pueblo saharaui seguirá expuesto a las atrocidades del régimen marroquí bajo el manto de impunidad que le otorga el silencio de la comunidad internacional.

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