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La Policía israelí lanzó una ola de arrestos contra ciudadanos árabes de Israel que se manifestaron contra los ataques en Gaza y contra el intento de desalojo de familias palestinas en Sheikh Jarrah y la represión en la mezquita de Al-Aqsa, en Jerusalén Este.

El terror israelí hacia la población palestina se trasladó de los bombardeos sobre Gaza hacia el interior de Israel con una persecución a detención de ciudadanos árabes que hayan participado de acciones en repudio a los ataques israelíes.

La Policía israelí inició en la noche del domingo una campaña de arrestos masivos en Jerusalén Este y ciudades mixtas de Israel, en la que han detenido a una mayoría de origen palestino, según medios y organizaciones civiles.

«Esta es una guerra de las fuerzas policiales israelíes contra manifestantes palestinos, activistas políticos y menores para allanar las casas de ciudadanos», denunció Hasan Yabareen, director Adalah – Centro Legal por los Derechos de la Minoría Árabe en Israel.

Se trata de una verdadera cacería contra ciudadanos árabes de Israel que se manifestaron contra los ataques en Gaza y contra el intento de desalojo de familias palestinas en Sheikh Jarrah y la represión en la mezquita de Al-Aqsa, en Jerusalén Este.

Como señala la escritora y periodista palestina Abir Kopty, «Estas detenciones por parte de la policía israelí esta noche son en Lydd [Lod], pero se planean cientos más contra palestinos en las próximas 48 horas. Quieren humillar y aterrorizar para «disciplinar» a las personas y hacerlas aceptar su subordinación. No guardes silencio sobre esto».

En un comunicado oficial, la Policía israelí anunció la campaña y la detención de más de 1.500 personas en las últimas semanas, la mayoría son de origen palestino, con ciudadanía israelí o permiso de residencia en Jerusalén.

La actual campaña masiva de arrestos fue aprobada por el ministro israelí de Seguridad Pública, Amir Ohana, y el jefe de la Policía, Ranz Kobi Shabtai, y cuenta con fuerzas adicionales y especiales para realizar las redadas.

Yabareen calificó la campaña como una guerra militarizada contra los ciudadanos palestinos de Israel que considera «requiere una respuesta rápida de todos los movimientos y partidos políticos palestinos y del Alto Comité de Seguimiento para los Ciudadanos Árabes de Israel».

El objetivo de las redadas es desalentar y amedrentar el movimiento más novedoso en años que es el de miles de jóvenes árabes que son ciudadanos israelíes (aunque considerados ciudadanos de segunda y con menos derechos que los judíos) y viven en ciudades mixtas que salieron a protestar en las últimas semanas. Lo hicieron en medio de las provocaciones y la represión de la Policía israelí y de los ataques de colonos y miembros de organizaciones de la extrema derecha israelí que llegaron a establecer retenes en las rutas y calles de las ciudades mixtas con el objetivo de detectar a ciudadanos árabes y detenerlos y golpearlos.

También se trata de evitar por todos los medios que los sectores de jóvenes judíos que empiezan a cuestionar también la política colonial y racista del Estado de Israel. Algo que si bien aún es minoritario, empieza a mostrarse cada vez más frecuente como se demostró en marchas conjuntas de árabes y judíos este fin de semana en Tel Aviv.

A nada teme más el Gobierno de Netanyahu y quienes defienden el statu quo colonialista de Israel y la opresión sobre el pueblo palestino, que a la alianza de los palestinos a nivel nacional, desde Gaza a Cisjordania o Jerusalén Este, pasando por las ciudades mixtas dentro de Israel, como quedó demostrado en la jornada de huelga nacional del último martes, o peor aún la unidad con jóvenes y trabajadores judíos que rechacen los ataques del Estado sionista. Y eso es lo que empezó a hacerse realidad en las últimas semanas.

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