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Los encuentros con decenas de asistentes y miles de funcionarios europeos quedan por debajo del radar del registro de transparencia de la UE. La patronal de la industria farmacéutica EFPIA es uno de los lobistas más activos; en menos de año y medio desde el inicio de la pandemia han tenido tantas reuniones con altos cargos de la Comisión como en los cinco años anteriores.

La crisis sanitaria ha multiplicado las reuniones entre la Comisión Europea y laboratorios farmacéuticos u otros lobistas interesados en la salud pública. Entre 2015 y el primer trimestre de 2021 se celebraron 1.356 reuniones de este tipo. 726 encuentros, más de la mitad, fueron desde 2020, el año de explosión de la pandemia, entre estas organizaciones y altos cargos de la Comisión, de acuerdo con la información recopilada por Civio.

Para tener la oportunidad de ejercer algún tipo de influencia o presión en las políticas comunitarias, las empresas, consultoras, despachos de abogados, asociaciones empresariales, think-tanks, universidades u oenegés deben figurar en el Registro de Transparencia de la UE. Estos organismos privados, públicos y no gubernamentales deben hacer públicos sus encuentros con altos cargos de la Comisión.

Más de 3.800 organizaciones inscritas en el registro de transparencia de la Unión Europea (de un total de 12.387) declararon su interés en asuntos relacionados con la salud pública. Sin embargo, solo conocemos los encuentros con altos cargos de la Comisión de una de cada tres entidades. Y es que solo tienen la obligación de informar de sus encuentros con comisarios, sus asesores o directores generales de la Comisión. Por tanto, al afectar únicamente a los puestos más altos, los niveles más bajos, como asistentes o funcionarios europeos, se quedan al descubierto para que los lobistas hagan llegar sus mensajes.

Luxemburgo, con más lobbies por habitante que Alemania

La Rue de la Loi, en el corazón del barrio de Schuman, Bruselas, conecta las tres instituciones comunitarias: Comisión, Consejo y Parlamento Europeo. Es en Schuman donde se emplazan un gran número de los lobistas registrados en el registro de transparencia de la Unión. Bruselas es, también, la capital europea del lobby.

A 15 de marzo de 2021, 12.387 organizaciones estaban inscritas en el registro de transparencia. Una buena parte de ellas tienen su sede en Bélgica. Y, aunque en términos absolutos, los de los países más poblados de la Unión –junto con Reino Unido– tienen una mayor presencia, como es el caso de Alemania y Francia, en términos relativos, destacan, además de Bélgica, Luxemburgo (14 lobbies registrados por cada 100.000 habitantes), Liechtenstein (10,5), Mónaco (7,7) y Malta (7,2).

En su inscripción, los lobbies deben declarar sus áreas de interés de entre 41 temáticas: mercado común, competitividad, energía, educación, investigación e innovación, negocio e industria, etc. 3.848 entidades declararon interés en Salud Pública. De todas ellas, solo 1.398 (un 36%) reportaron alguna reunión con altos cargos de la Comisión Europea desde que hay registros.

¿China no hace presión en Bruselas?

Pese a ser uno de los principales socios comerciales de la UE y el primero con una balanza comercial negativa (es decir, que Europa importa más del gigante asiático de lo que exporta) solo 7 organizaciones chinas constan en el registro de lobbies de la Comisión (frente a las 445 de Estados Unidos): cuatro tecnológicas –entre las que están Huawei y ZTE–, una academia y dos asociaciones comerciales. Tanto la misión especial de China ante la Unión Europea como su embajada en España no han respondido a nuestras preguntas. Según ha podido saber Civio, de un total de 26 inscripciones realizadas por representantes de intereses chinos, sólo 6 están activas a fecha de publicación de este artículo. Nueve lobistas fueron borrados del registro al no realizar las actualización anual requerida y los 11 restantes se eliminaron tras un procedimiento de control de calidad.

Pero su actividad fue muy desigual. Desde finales de 2014, cuando comienzan los registros, hasta mediados de marzo de 2021, estas organizaciones rindieron cuentas de 12.025 reuniones con comisarios, asistentes o directores generales. Las más activas fueron las tecnológicas, como Google (250 encuentros declarados), Microsoft (144), Vodafone (123) o Deustche Telekom (105) o Telefónica (87). Sin embargo, pese a haber declarado su interés en temas de salud, muy pocas de sus reuniones trataron sobre esto. Ninguna en el caso de las citadas empresas alemana y española.

Si nos centramos en las reuniones en las que se trataron asuntos de salud pública –o que así lo declararon los lobistas– o que protagonizaron las farmacéuticas, la foto cambia. La lista de reuniones se reduce a 1.356 y su mayor protagonista es la Federación Europea de Industrias Farmacéuticas (EFPIA, por sus siglas en inglés).

Relaciones institucionales versus salud pública

A menos de 500 metros del Parlamento Europeo se encuentra la sede de la Federación Europea de Industrias Farmacéuticas (EFPIA). Esta organización defiende los intereses de las empresas farmacéuticas y aglutina a las grandes farmacéuticas y laboratorios como AstraZeneca, Pfizer, Merck, Sanofi, Gilead o Bayer, entre otros muchos. Desde que hay registros, la EFPIA se reunió con altos cargos de la Comisión Europea en 86 ocasiones. Las reuniones que se han hecho públicas desde 2020 igualan en número a las celebradas en los cinco años anteriores.

Corporate Observatory Europe, organización sin ánimo de lucro dedicada a indagar y exponer la influencia de empresas y grupos de presión en las instituciones y políticas de la UE, accedió, mediante solicitudes de información pública, a documentos compartidos entre EFPIA y la Comisión Europea en algunos de los encuentros del último año. El objetivo de la industria: conservar las patentes de vacunas y tratamientos contra la Covid-19, según su investigación del pasado mes de abril. Un ejemplo: India y Sudáfrica presentaron ante la Organización Mundial del Comercio una propuesta de licencia obligatoria –la suspensión de una patente, a cambio de una compensación, para que otros laboratorios utilicen la tecnología registrada– de las vacunas contra la Covid, como respuesta a la crisis. “Una medida extrema para un problema no identificado”, fue la posición del sector en su interlocución con Bruselas, según desveló Corporate.

“Sí, he leído este informe. Estoy un poco desconcertado, para ser honestos,” cuenta a Civio Andy Powrie-Smith, director ejecutivo de Comunicación y Alianzas de la EFPIA, para quien la ansiada vacuna se debe a la propiedad intelectual. “No es algo que se haya desarrollado en los últimos 13 meses, sino en los últimos 20 años, porque los inversores invertían en nueva tecnología [mRNA] protegida por propiedad intelectual”. Powrie-Smith defiende el papel de los laboratorios farmacéuticos en los primeros compases de la crisis: “Cuando la pandemia irrumpió, todos los ojos giraron a la industria para, primero, asegurar las cadenas de suministro de medicamentos en un contexto de fronteras cerradas y confinamiento y también para proporcionar tratamientos y vacunas para combatir al virus. Hemos hecho todo ello con mucha cooperación con la UE”.

Según las reuniones publicadas, en la mitad de sus encuentros del último año el tema de conversación estuvo protagonizado de una u otra forma por la Covid-19, en buena medida por el desabastecimiento de fármacos y pruebas de diagnóstico. Y la otra mitad sobre la Estrategia Farmacéutica en Europa, aprobada en noviembre de 2020.

“A pesar de las declaraciones idealistas de relaciones públicas sobre su compromiso con la lucha contra la pandemia, EFPIA ha estado presionando intensamente para proteger su modelo de maximización de beneficios”, denuncia Oliver Hoedeman de Corporate Observatory Europe, que señala el uso de argumentos falsos para oponerse “de forma feroz” a la licencia obligatoria propuesta por India –ahora inmersa en una segunda ola epidémica sin precedentes– y Sudáfrica. “Tras las reuniones de los grupos de presión, la Comisión Europea parece haber accedido básicamente a los deseos de la industria farmacéutica”, lamenta Hoedeman.

Por su parte, el Parlamento Europeo votó en contra de esta medida el pasado 29 de abril. Ha sido el apoyo de Estados Unidos a la liberación de patentes de las vacunas contra la Covid-19 el detonante para que las capitales europeas se replanteen su posición. Mientras que Madrid, París o Roma se han manifestado a favor, Berlín rechaza esta medida. En cualquier caso, la suspensión de la propiedad intelectual levanta poco entusiasmo a nivel europeo. La mayoría de capitales abogan por aumentar la producción y las exportaciones de vacunas a los países más empobrecidos, así como el desbloqueo de la exportación de suministros o vacunas desde EEUU o Reino Unido. Fuentes comunitarias reconocen a Civio que es importante tener a las grandes farmacéuticas de su lado porque es probable en el futuro las necesiten ante las posibles variantes del virus.

Ni son todas las que están, ni están todas las que son

Por debajo de EFPIA, los organismos que más reuniones han celebrado sobre salud pública son Medicines for Europe, representante de la industria de medicamentos genéricos; MEdTech Europe, de la industrias de tecnología médica y Association of the European Self-Care Industry (AESGP), que agrupa a productores de medicamentos sin prescripción médica y suplementos alimenticios.

Tras varias asociaciones comerciales, las farmacéuticas Gilead Sciences (en su mayoría para hablar del remdesivir), CureVac (para tratar su vacuna, ahora en fase de estudio) y Sanofi (quien, junto con GSK, tiene un contrato con la UE de desarrollo de vacuna aunque la mayoría de reuniones fueron con el comisario de Mercado Interior, también de origen francés) son los lobistas más activos ante la Comisión. Hay que bajar en la lista para encontrar a AstraZeneca, laboratorio anglosueco con el que la Comisión ha tenido numerosos problemas con la distribución y exportación de vacunas. Solo se reunieron de forma pública en cinco ocasiones. Y todas entre enero y febrero de 2021.

“Hemos sido inflexibles a la hora de ofrecer los más altos niveles de transparencia: sólo las personas inscritas en el Registro de Transparencia pueden reunirse con nuestros principales responsables y dichas reuniones se publican en línea”, explica un portavoz de la Comisión Europea. Sin embargo, otras formas de presión quedan fuera del radar. Entre los incentivos para que una entidad se registre está, además del acceso a los comisarios y sus equipos, la posibilidad de ser designados en los distintos grupos de expertos como asesores externos o el acceso a los funcionarios de la Comisión. “La Comisión Europea hace públicos sus encuentros con los lobistas, pero solo de unos 300 funcionarios y no de los miles de personas que trabajan ahí. En otras palabras, la punta del iceberg”, alerta Hans van Scharen, de Corporate Observatory Europe. El registro es conjunto con el Parlamento Europeo, por lo que también se permite el acceso a sus instalaciones, para aproximarse a los eurodiputados (MEPs). A día de hoy, no todos los MEPs están obligados a rendir cuentas de las reuniones que mantengan, solo para los ponentes o presidentes de una comisión. Para el resto de diputados es voluntario.

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