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El economista australiano Steve Keen (Sidney, 1953) ha quedado como uno de los pocos expertos que advirtieron de la pasada crisis financiera antes de que llegara. Aunque sus advertencias no fueron escuchadas y el sistema financiero colapsó. Ahora llega a España su último trabajo, en el que se pregunta ‘¿Podemos evitar una nueva crisis financiera?’ (Capitán Swing).

Keen, que responde a elDiario.es en una videollamada desde Bangkok, defiende que son las burbujas de deuda privada las que provocan las crisis financieras, mientras que la normativa se centra en la deuda y el gasto público, especialmente en la Unión Europea, con la que es muy crítico, además de con el euro. Definido como keynesiano-marxista, es un firme defensor de la participación del Estado en la economía, sin renunciar a la economía de mercado. Se opone cada vez que tiene oportunidad al pensamiento de los economistas ortodoxos, cuyas recetas siguen marcando la agenda del debate, pese a que erraron en la pasada crisis económica.

Su último libro se llama ‘¿Podemos evitar una nueva crisis financiera?’ y, sin querer hacer un spoiler, sus conclusiones no son muy optimistas

De alguna manera, la respuesta a esa pregunta era que en los países que tuvieron una crisis en 2007 y 2010, y eso incluye a España, no van a tener otra. Si hay una crisis financiera es porque hay un excesivo nivel de crédito, demasiada concesión de préstamos. La subida te da un boom, pero luego llega la depresión y eso es lo que provoca una crisis. En el caso de España el crecimiento de los préstamos antes incluso de que la crisis comenzara fue gigantesco. En el pico de la curva, se estaba prestando el 40% del PIB en un solo año. Ahora, en las secuelas de la crisis, no hay posibilidad de que España vaya a prestar esa cantidad masiva. La probabilidad de una caída más pronunciada de la demanda es menor. Lo que realmente se tendría no es una repetición del salto al precipicio, sino el efecto continuo de haberlo hecho en el pasado. Así que, no espero que haya una crisis para España como la de 2008, pero sí espero un estancamiento continuo.

¿Se puede construir crecimiento económico sin apoyarlo en el endeudamiento privado? ¿Cuál es la alternativa?

Sí. La alternativa fundamentalmente es que hay que aceptar que el crecimiento de una economía requiere del crecimiento de la cantidad de dinero en circulación. Se podría obtener crecimiento en la economía con una constante cantidad de dinero si los precios caen. Pero en el mundo real, esto no ocurre. Los precios tienen tendencia a estar constantes o crecer. Así, para tener una economía en crecimiento necesitas aumentar la cantidad de dinero. Y hay dos maneras de hacerlo: los bancos pueden hacerlo prestando más dinero de lo que obtienen por los reembolsos y los gobiernos gastando más de lo que obtienen por los impuestos. Tenemos una obsesión, especialmente en Europa, sobre el balance de los gobiernos, así que solo tenemos una manera de crear dinero, que es a través de los bancos privados. El problema es que ellos generan deuda sobre quien pide el préstamo. Cuando con el paso del tiempo tienes más crecimiento del crédito que de la economía puede llegar una crisis como la de 2007. Si tuviéramos más creación del dinero por parte de los gobiernos, tendríamos que confiar menos en la deuda privada. De este modo, si el gobierno maneja el déficit para crear dinero que llega al sector privado y se usa para el gasto o para financiar el desarrollo industrial, se puede construir una economía en crecimiento sin elevar la deuda privada.

No espero una nueva crisis financiera para España, pero sí un estancamiento continuo

Usted acuña un término en el libro para las economías occidentales que es el de ‘zombies de deuda’ por el elevado nivel de deuda privada que arrastran, ¿cómo se puede salir de esa situación?

Un colega estadounidense estudió 60 crisis financieras en el último siglo y medio en todo el mundo. Su conclusión fue que solo hay uno o dos casos en los que las economías crecieron sin un excesivo nivel de deuda privada y estaban vinculados a países exportadores de petróleo con los precios del crudo en ascenso, con lo que destinaron ese dinero para reducir su deuda. Sin excepción. Los países que tuvieron demasiada deuda y cancelaron parte lo hicieron o bien mediante el impago como en el caso de Argentina o la cancelación de deuda interna. Cuando se tiene una crisis financiera, no es solo algo individual, se convierte en sistémico. Así que la única salida real es reducir de forma sistemática la deuda del pasado. Y es por eso que hablo del moderno jubileo de deuda, que puede ser una manera de eliminar la deuda privada sin favorecer a la gente que usa el dinero para especular en anteriores crisis.

En el libro es muy crítico con los economistas ortodoxos y sus errores del pasado ¿Por qué considera que siguen controlando buena parte del debate económico incluso cuando erraron en el análisis de la anterior crisis?

Principalmente es porque nos cuesta mucho cambiar nuestra opinión colectivamente, nos apegamos a nuestras creencias. Incluso aunque pensemos que esa creencia ha sido contrastada por la experiencia. Estos economistas han dominado la forma en cómo pensamos durante los últimos 150 años. Ya eran el grupo dominante antes de la Gran Depresión. Salimos de ella con las ideas de Keynes, pero consiguieron asimilarlo y convertirlo en una versión de ellos mismos con el tiempo. Y nos quedamos atrapados de nuevo con sus ideas cuando llegó la crisis financiera. Es simplemente parte de la naturaleza humana que no cambiemos de pensamiento aunque la experiencia nos contradiga. La única manera de salir es teniendo un modo de pensar fundamentalmente diferente que pruebe dónde se equivocaron los anteriores. Por poner una analogía, todos los físicos y astrónomos que estuvieron durante un milenio y medio defendiendo que el sol, la luna y las estrellas giraban sobre la tierra. Hasta que llegaron las observaciones de Galileo, Copérnico o Kepler y dijeron ‘no’. Nadie irá hacia atrás al pensamiento de que somos el centro del universo. Pero eso es mucho más complicado de conseguir en economía. Es increíblemente complicado cambiar el pensamiento económico. Creo que van a seguir equivocados sobre la naturaleza del capitalismo hasta que el capitalismo deje de existir.

Hablemos de la crisis del coronavirus. Ha habido un cambio de discurso tanto en la Unión Europea como en EEUU con la llegada de Biden respecto a los impuestos y el papel del Estado en la economía. ¿Es un cambio real de discurso o es algo coyuntural a esta crisis?

Es algo de este momento, pero que podría servir para el largo plazo. Antes de esta crisis, la pregunta siempre era ‘¿de dónde va a sacar el dinero el Gobierno?’. Ahora miras el nivel de gasto del gobierno en EEUU durante esta crisis y es una enorme cantidad de dinero, literalmente el 30% de su PIB. Entonces, ¿de dónde viene el dinero? El dinero ha sido creado por el Gobierno a través del déficit. Es lo mismo que ocurrió con la Segunda Guerra Mundial. ¿Cómo combatimos a Hitler? No fue por el préstamo del dinero del sector privado. Fue el Gobierno usando el déficit para financiar el gasto de la guerra y ese déficit creó dinero por sí mismo. Esa sabiduría se pierde así que volvimos a la forma de pensar anterior. Solo se necesita un poco de realismo para mostrar que hay una forma totalmente diferente de pensar sobre la economía, mientras que la que tiene la corriente principal es falsa. El Gobierno no pide prestado cuando crea déficit, crea dinero. He hecho trabajos al respecto en este libro pero hare más de cara al próximo libro, que acabo de terminar y saldrá el siguiente año y se llamará ‘La nueva economía’. Es una lucha hasta que la gente se dé cuenta de ello, y luego habrá que aplicarlo y podremos deshacernos de esas viejas ideas. Pero desafortunadamente, durante mucho, mucho tiempo, los economistas viven con la visión del libro de texto y ese libro es como aprender astronomía con los pensadores previos a Galileo.

Me preocupa la situación en Europa, su problema es que los países no pueden tener su propia moneda. Está entre la espada y la pared

¿Qué espera usted de la Unión Europea, ahora que se van a poner en funcionamiento los fondos Next Generation?

Me preocupa la situación de Europa. Una de las razones por las que está en mal estado es porque no puedes tener tus propias monedas. Por tanto, España no puede crear euros adicionales, ni Alemania. Solo en el Banco Central Europeo. Y esa es una restricción enorme. Además, uno de los objetivos del Tratado de Maastrich era mantener la deuda del Estado por debajo del 60% del PIB y el déficit por debajo del 3%. Es un conjunto de objetivos que se han incumplido tanto que debería ser obvio que es estúpido desde un principio. Pero para que eso se asuma hay que preguntarse “¿qué hacemos, dejamos a cada gobierno usar el déficit que necesite en su propia divisa?” Es un problema increíble. Hay dos únicas soluciones. O vas a una tesorería continental en un banco central continental, pero no puedo imaginar que eso pase políticamente. O vuelves al punto en el que cada uno produce sus propias divisas, y esto también tiene una oposición política importante. Europa está atrapada entre la espada y la pared.

Usted es un firme defensor de la participación del Estado en la economía pero cuando eso se plantea eso en el debate actual es habitual que se enarbolen mensajes sobre los riesgos del comunismo o los ataques al libre mercado ¿Aboga por un capitalismo más regulado?

Lo que necesitamos es más realismo sobre lo que de verdad es el capitalismo. Y nunca ha sido un sistema de pura libertad de mercado. La idea de un mercado puramente libre es tan loca como la de un sistema totalmente centralizado. Lo que tienes es una simbiosis entre el sector privado y el público. Ninguno es perfecto. Ninguno puede sobrevivir sin el otro. Y necesitas hacer un balance entre los dos, una especie de punto medio entre el libre mercado y la planificación central. Y si miras lo que hemos tenido en los últimos dos siglos, probablemente el periodo más funcional para la economía estadounidense fue entre 1950 y 1970. En ese periodo, existía un Gobierno con un déficit sustancial, pero reduciendo el nivel de deuda sobre el PIB al mismo tiempo. Un alto nivel de creación de dinero por parte del Estado significa montones de dinero para que gaste la gente en la economía real, sin tener que pedir prestado para financiar ese gasto. Y aquella era una forma vibrante de capitalismo, y por eso necesitamos ese balance de nuevo. Pero el equilibro pasa por tener un nivel relativamente bajo de endeudamiento privado, entre el 20% y el 70% del PIB. En España, por ejemplo, como comento en el prólogo del libro, el nivel de deuda privada fue del 240% del PIB durante el punto álgido de la crisis, eso es mucha deuda privada. Así que, para volver al punto en el que existía ese equilibrio hay que aceptar que el sector público tiene un papel y el sector privado también en una relación simbiótica.

Existe un profundo debate en España y en otros países que rescataron bancos con dinero público durante la pasada crisis sobre el papel que debe de tener el Estado en el sistema bancario. ¿Es usted favorable a la banca pública?

Sí. De nuevo, necesitas la simbiosis, en lugar de un extremo y otro. A mí me gustaría ver a uno o dos bancos públicos en cualquier sistema. No porque necesariamente hagan mejor las cosas que el sector privado, sino porque si funcionan como una institución pública y no como una privada, habrá más preocupación por hacer las cosas de manera adecuada. Mientras, los bancos privados están más preocupados por hacer cosas rentables para ellos. La combinación puede limitar lo malo que puede llegar a ser el comportamiento del sector privado, porque no existe la tentación de crear enormes cantidades de dinero. Recomiendo el trabajo de Richard Vague. En su libro más reciente (‘Una breve historia de la destrucción. Doscientos años de crisis financieras’), hablando desde el punto de vista de un banquero, decía que la presión para prestar grandes cantidades de dinero es enorme porque cuando lo haces, te pagan un porcentaje de la creación de deuda. Por lo tanto, son muy propensos a prestar demasiado dinero, a formar burbujas.

Es por ello que necesitas un sistema público que limite esto de alguna manera. Hay que asumir que los banqueros se van a comportar mal porque la capacidad de crear dinero no es como la capacidad de crear vehículos. Si quieres crear más coches eléctricos, tienes que ser realmente buen ingeniero. Diseñar una fábrica eficiente. Competir con los motores de combustión. Eso es muy difícil, pero cuando consigues una licencia bancaria, crear dinero es muy fácil. Simplemente hay que persuadir de que van a subir los precios de las casas, esto hace que los precios de los préstamos suban y el banquero gana entre un 2% y un 5% de la deuda que ha ayudado a crear. Y te conviertes en millonario. Y eso es lo que vimos, particularmente en España, donde la enorme burbuja inmobiliaria que había antes era financiada por préstamos bancarios y las subidas de precios en las que se basaron colapsaron como lo hicieron y, con ello, la economía.

Me gustaría ver uno o dos bancos públicos en cada sistema […] porque ayuda a que las cosas se hagan correctamente

Precisamente sobre el comportamiento de la banca, quería preguntarle por el reciente caso del fondo Archegos, cuyo colapso ha arrastrado a varios bancos internacionales y ha recordado los riesgos de la banca en la sombra, cuyo crecimiento se ha disparado desde la pasada crisis financiera. ¿Debería la regulación centrarse más en ello?

Estoy muy a favor de limitar lo que los bancos pueden hacer, porque si no lo limitas, ellos básicamente se robarán a si mismos. Hay un fabuloso académico americano llamado William K. Black, que era el regulador durante la crisis de ahorros y préstamos en América [en EEUU colapsaron cientos de sociedades financieras entre los ochenta y noventa por operaciones fraudulentas de inversión]. Puso entre trescientas y quinientas personas tras las rejas durante esa crisis. Sin embargo, durante la última crisis [la de 2008], prácticamente nadie fue a la cárcel. La única persona que fue a la cárcel fue Bernie Madoff. Black escribió un libro que se llamaba ‘La mejor manera de robar un banco es teniendo uno’. Una vez tienes una licencia de banca, es posible crear una burbuja y hacer girar ese dinero tu mismo. Por eso hay que limitarlo para que no pueda prestar para crear una burbuja de activos. En el libro planteo algunas ideas como, por ejemplo, limitar el dinero que se puede dar para comprar una casa o una propiedad comercial a algunos múltiplos sobre el ingreso por alquiler que tendría esa propiedad. Con ese tipo de límites no se crearían las burbujas que se tienen en los precios de la vivienda ahora. También en el caso del crédito a las empresas. Hay una variedad de formas de hacer posible que los bancos otorguen préstamos para financiar el sector industrial sin que obtengan dinero de las burbujas de activos. Si lo haces, la banca privada puede ser útil. Pero lo que tenemos ahora es un sistema parásito, nada útil. Haberles dejado ir a una etapa en la que todo lo que financian es burbujas de activos es desastroso para el capitalismo.

Usted ha firmado recientemente un manifiesto junto con otros economistas y cargos públicos [en España Cristina Narbona o Nacho Álvarez] solicitando que se condone la deuda con el Banco Central Europeo ¿Qué cambiaría eso?

Como he dicho, el dinero se crea de dos maneras, o porque los bancos prestan más de lo que reciben o cuando el Estado gasta más de lo que ingresa. Ahora tenemos demasiado de nuestro dinero respaldado con deuda privada y muy poco con deuda pública. Entonces, no quiero mantener la misma cantidad de dinero en la economía, sino cambiar lo que lo respalda. Propongo por tanto lo que se llama moderno jubileo de deuda y supone que el Gobierno utilice toda su capacidad para crear dinero y dé a cada uno en la economía, a todos los adultos, la misma cantidad de dinero, tengan deudas o no, y que aquellos que tengan deudas las puedan pagar. De este modo se reduciría el nivel de deuda privada. Aquellos sin deuda, recibirían dinero y lo podrían gastar o comprar acciones de empresas, que a su vez reduce deuda corporativa. Con esto, consigues reducir la deuda privada con una operación como esta sin cambiar la cantidad de dinero en la economía. Y eso, para mí, eliminaría realmente lo que está causando crisis financieras. Esa es la solución a nuestro problema, pero se necesita aceptar el hecho de que el Gobierno pueda hacerlo y todavía hay una fuerte resistencia a ello.

Todo el mundo en España pensó que eran unos genios mientras los precios (de la vivienda) subieron. Pero cuando el precio se desplomó, hubo terribles secuelas

¿Por qué considera que España sufrió más que el resto durante la pasada crisis y cree que lo hará en esta?

En España tuvisteis la mayor burbuja inmobiliaria, salvo quizá en Irlanda, y fue financiada con deuda privada. Esta burbuja de deuda privada provocó el boom. A más deuda privada acumulada, la crisis es mayor. Se permitió demasiado crecimiento en hipotecas para propiedades inmobiliarias. Todo el mundo pensó que eran unos genios mientras los precios subieron. Pero cuando el precio se desplomó, hubo terribles secuelas. Lo que debe hacer España es cambiar el sector financiero antes de que se pueda considerar tener una economía vibrante de nuevo.

Pongamos que usted fuera asesor del Gobierno, ¿qué política económica propondría partiendo de que España no controla la política monetaria?

Creo que estáis atascados. Quiero decir, hay muy poco que podáis hacer cuando habéis dado el control del sistema monetario a Bruselas y solo podéis tener deuda privada, que no está restringida. Realmente no hay ninguna solución simple. Debéis encontrar el nivel de reducir el nivel de la deuda privada. Hay esquemas como el que intentó Yanis Varoufakis antes de que Grecia fuera aplastada por la Unión Europea, usando créditos fiscales para crear una moneda paralela que podría ser utilizada para reducir la barrera de la deuda privada. Pero me temo que todo vuelve a la Unión Europea, y realmente no veo mucho que se pueda hacer sin salir de la Unión Europea y traer de vuelta tu propia moneda.

Europa ha relajado durante la crisis del coronavirus las normas de deuda y déficit, ¿considera que volverán cuando esta situación pase?

Me temo que sí, todavía hay muchos economistas que, como los astrónomos ptolemaicos siguen pensando que la tierra está en el centro del universo. Y están haciendo todo basado en esa idea para manejar la economía. Por supuesto, están equivocados. Pero cuando tienes ese sistema de pensamiento, solo se puede salir cambiando tus creencias. SI no, volverán a estar obsesionados en el nivel de deuda del Gobierno, ignorando la deuda privada. Y como digo, esta es la vía completamente equivocada. El nivel de dinero creado por el Gobierno será libre de deuda para su propio pueblo, mientras que el nivel de deuda privada constriñe al sector privado por sus obligaciones con el sector financiero. El nivel de deuda privada importa mucho más que la deuda pública. Pero sin esa visión, la gente considera que la deuda del Gobierno importa más y se obsesionan con pagar la deuda pública. Y haciendo esto, se está reduciendo la escala de la economía.

Para terminar, la gran pregunta: ¿Existe una alternativa al capitalismo?

Tenemos que ver el capitalismo como una mezcla de sector privado y público. Así que no veo alternativa. Si miras lo que ocurre en una economía socialista como Cuba, que visité hace no mucho, tienes un sector industrial muy estancado. Necesitas la combinación de un sector público y privado juntos. Opino que cuando tienes una seria crisis, y ahora vamos hacia una seria crisis medioambiental, el Gobierno se convierte en dominante. La Segunda Guerra Mundial no fue afrontada por corporaciones privadas, sino por el Gobierno. Ahora el cambio climático va provocar lo mismo, tendremos mucho más Estado cuando nos demos cuenta de lo grave que es la crisis y que los economistas han jugado un papel, engañándonos. De nuevo será su culpa, como sucedió con la crisis financiera en 2007. Cuando lo asumamos, el Estado tendrá un papel mucho más fuerte para salvarnos del colapso total. La crisis financiera fue causada por el poder que tuvo el sector privado. Lo mismo se aplica al cambio climático, que es un serio desafío para nosotros.

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