Peru

Perú es uno de los países sudamericanos potencialmente más rico y paradójicamente es esa potencialidad la que está haciendo temblar la simiente como país, hasta el punto de estar cerca de convertirlo en un estado fallido. El país que comparte con Chile las principales reservas de cobre del mundo es también el lugar donde un 30,1% de la población, más de tres millones de personas, no llega a tener unos ingresos de 100 dólares por mes. El auge de los motores eléctricos ha puesto el cobre en el primer orden económico mundial y las multinacionales del sector están haciendo su trabajo para desestabilizar a los países como Perú para conseguir esa materia prima al menor coste posible. A rio revuelto, ganancia de pescadores.

Más allá de los atávicos problemas de discriminación y de una inconclusa reconciliación que se están aprovechando para desestabilizar la sociedad peruana, es la pobreza, la exclusión y la desigualdad social los principales problemas con los que se va a tener que enfrentar Pedro Castillo cuando le dejen gobernar. Un presidente electo cuyo nombramiento tiene paralizado una oligarquía lugareña decidida a no aceptar el resultado de las elecciones al estilo Trump en EE.UU., oligarquía que actúa como mano ejecutora de los intereses económicos que tienen en su punto de mira las materias primas que atesora Perú. Atenuar la excesiva economía informal y proceder a una redistribución de la riqueza mediante una verdadera y justa reforma fiscal son tareas prioritarias. “La política tributaria no tiene como único fin recaudar, sino dar señales de justicia redistributiva”, decía Castillo durante la campaña electoral, ingente tarea dada la situación inestable del país.  

La pandemia no ha hecho más que agravar la ya de por si grave situación económica y social peruana. La desastrosa o inexistente gestión de la pandemia ha provocado que Perú sea uno de los países con mas fallecimientos por Covid a pesar de haber padecido uno de los confinamientos más estrictos y tempranos en América Latina en marzo de 2020, antes que Reino Unido y algunos otros países europeos. Se cerraron las fronteras del país, se impusieron toques de queda y las personas solo podían salir de sus hogares para comprar artículos esenciales, pero las infecciones y las muertes continuaron aumentando.

Perú, con un deficiente sistema de salud, no ha podido hacer frente a la pandemia, siendo absolutamente dramática la escasez del oxígeno necesario para tratar a los pacientes de covid-19 y todo el país tiene alrededor de 1.600 camas de unidades de cuidados intensivos, un número mucho menor que el de algunos países vecinos. De la misma manera que tampoco está siendo eficaz en la vacunación, a pesar de tener las dosis necearías, con menos del 4% del país completamente vacunado.

Perú existe y resiste, aunque hay quienes desde dentro y fuera del país están empeñado en torcer su pertinaz resistencia como paso previo que permita esquilmar impunemente sus valiosos recursos naturales y como mensaje a otros países de su enclave sudamericano. Los ejemplos de lo ocurrido en Iraq, Libia, Afganistán, Líbano, y otros países en la África negra están sobre la mesa. Los golpes de estado ya no se hacen con alzamientos militares y tanques en las calles, la sutileza en las formas no puede dejar de inquietarnos ni tampoco impedir que denunciemos a una comunidad internacional que mira impávida hacia otro lado.

¡¡JUSTICIA PARA PERÚ!!

Puño en Alto

Suscríbete para recibir las últimas noticias y novedades

Por favor, habilite el javascript para enviar este formulario