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La injerencia rusa en el proceso independentista catalán ha entrado en la agenda del Parlamento Europeo como una preocupante evidencia, en paralelo a las nuevas revelaciones periodísticas y las investigaciones de los servicios secretos occidentales sobre la estrategia de «guerras híbridas» impulsada por Moscú para desestabilizar las democracias.

Así lo recoge el informe de la comisión creada para analizar las campañas de desinformación y la injerencia extranjera en la Unión Europea (INGE), presentado como ponente por la eurodiputada letona Sandra Kalniete después de más de un año de trabajo. Este advierte del riesgo que suponen los contactos entre dirigentes independentistas catalanes y oficiales rusos y pide, por tanto, reclama que sean investigados a fondo.

El informe de esta comisión especial, paso previo a una propuesta resolución que deberá votar la Eurocámara y que fijará el rumbo de la política europea en esta materia, considera evidente la «interferencia y la manipulación en las redes» de Rusia en «muchas democracias de todo el mundo» y sus procesos electorales, «incluyendo el referéndum del Brexit británico, las elecciones presidenciales en Francia y Estados Unidos».

Movimientos de desestabilización a los que se debería añadir el apoyo ruso «a la extrema derecha y otras fuerzas radicales que actúan en Europa», en países como Francia, Alemania, Italia y Austria, así como los «recientes hallazgos acerca del cercano y regular contacto entre oficiales rusos con representantes del independentismo catalán». Lo que, a juicio de esta comisión especial, exige una «investigación a fondo» por parte de las autoridades europeas debido a los «constantes intentos» de Rusia de explotar cualquier elemento que «promueva la desestabilización interna y la desunión de la Unión Europea».

«Las conclusiones de esta comisión son muy importantes porque subrayan, por primera vez, la necesidad de actuar rápido en contra de estos intentos de desestabilización del proyecto europeo, con una producción industrial de desinformación masiva, y de investigar los contactos de Rusia con el independentismo catalán al menos desde el 2017», afirma Maite Pagazartundúa, eurodiputada de Cs.

SERVICIOS SECRETOS RUSOS

El documento de conclusiones, que ahora debe ser sometido a las enmiendas de los eurogrupos, refuerza y da contenido a la petición que hizo el pleno del Eurocámara, el pasado 16 de septiembre, para que se investigaran los lazos del independentismo y los servicios secretos rusos, después de que el New York Times revelara los presuntos contactos de Josep Lluís Alay, ex jefe de gabinete de Carles Puigdemont, con mandos de los servicios secretos rusos, funcionarios vinculados a las llamadas «guerras híbridas» y conocidos miembros del crimen organizado, buscando socorro político y financiero para el procés.

Citando a informes de la inteligencia occidental, el diario norteamericano sostiene que Alay, quien está imputado por malversaciónviajó a Moscú en 2019 y 2020, junto al empresario ruso Alexander Dmitrenko, para buscar un «salvavidas político» y financiero para el procés. Expediciones que le habrían servido para contactar con Oleg Syromolotov, viceministro de Exteriores y ex director de contra inteligencia del Servicio Federal de Seguridad (FSB), con Andrei Bezrukov, agente del FSB, y con Yevgeny Primakov, conectado con la vieja cúpula del KGB y que fue nombrado por Putin jefe de una oficina cultural que serviría de tapadera para operaciones secretas.

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