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“La gran renuncia” es un fenómeno por el momento menor en nuestro país, pero en los Estados Unidos se ha convertido en avalancha: tras la pandemia unos 4 millones de trabajadores se van voluntariamente de las empresas. Los expertos calculan que en un año en España se puede multiplicar la cifra actual por diez.

La falta de propósito está detrás de estas renuncias, explica la experta en Recursos Humanos Pilar Llacer, el “¿para qué me levanto todos los días? ¿para qué voy a trabajar? ¿Solamente para que la empresa gane dinero? ¿Por qué yo necesito ganarlo?”. El Estados Unidos, las empresas hacen una entrevista a todos aquellos que abandona voluntariamente su empleo y han detectado una corriente muy importante de trabajadores que buscan “un propósito mayor, se necesita que las empresas tengan un fin social más allá del beneficio económico”.

En nuestro país el fenómeno está focalizado en trabajadores de sectores muy demandados. Nosotros hemos hablado con Alejandro, programador informático experto en lenguaje Java. Dejo su penúltima empresa porque no le gustó el proyecto que le encargaron: tardó un par de meses en encontrar nuevo trabajo.

Pilar Llacer nos indica que hay que personalizar porque “no es lo mismo un trabajador con cualificación diferente, con un salario ajustado que otro tipo de empleado. En España la rotación voluntaria es muy pequeña, no solemos estar en más de dos empresas. Esto cambia absolutamente en lo jóvenes, sobre todo en perfiles muy demandados como matemáticos, informáticos, del sector transporte o de logística… entienden que el trabajo que hacen no es para toda la vida, y que el trabajo que hacen tiene que impactar en los otros. Hay empresas que lo entienden y otras que no, y perderán a, los mejores trabajadores”.

La pandemia nos ha cambiado las coordinadas mentales. En España “la gran dimisión” convive con el miedo de muchos profesionales a perder el puesto de trabajo. Aun así hay muchos trabajadores más mayores, nos cuenta Pilar Llacer, que están empezando a pensar si merece la pena seguir en la empresa por la que has trabajando toda la vida”.

Si la economía sigue creciendo y el empleo reactivándose, este fenómeno de extenderá como la pólvora en los países desarrollados, advierte Pilar Llacer. En España podría multiplicarse por 10 en un año. “A nuestro país llegan las cosas más tarde-explica- pero desde luego tiene que ser un aviso grande para todas las empresas y sobre para todos los jefes y todos los líderes, que no se pueden seguir haciendo las cosas de la misma manera, de que hay gente que está sufriendo y ha sufrido mucho y que hay que haber un propósito más allá del beneficio individual”.

Es la vuelta a “la esencia del trabajo”. Advertidos quedamos

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