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El pasado jueves 2 de diciembre, el Congreso aprobó la reforma de las pensiones impulsada por el ministro José Luis Escrivá, una ley que tiene entre sus principales razones de ser la actualización de las pensiones en función del IPC.

Según el Ejecutivo, la derogación del límite del 0,25% para la revalorización de las pensiones —uno de los puntos más contestados de la reforma de Rajoy—  supondría un freno en la pérdida de poder adquisitivo experimentada por los pensionistas en la última década. La nueva ley establece la actualización de las pensiones al comienzo de cada año de acuerdo con el IPC. Y en el caso de que la inflación sea negativa, según el texto, “las pensiones no sufrirán merma alguna”.

Sin embargo, a la hora de aplicar este nuevo mecanismo de revalorización, el resultado no ha sido el esperado por los pensionistas. La inflación de este año, según el INE, ha sido del 5,6% y la cifra que utilizará el Gobierno para aumentar las pensiones en 2022 será la del 2,5%. El mismo porcentaje que utilizará para calcular la “paguilla” con la que compensará a los pensionistas por la diferencia entre las previsiones de inflación realizadas a finales de 2020 y el IPC de 2021. 

Para Ramón Franquesa, economista y portavoz de la Coespe, este mecanismo “supone, de entrada, cambiar los criterios de manera muy oportunista en un momento en el que significa pagar mucho menos a los pensionistas”

La diferencia está en la forma de calcular el IPC, cuenta Ramón Franquesa, economista y portavoz de la Coordinadora Estatal en Defensa del Sistema Público de Pensiones (Coespe). La fórmula que se utiliza “desde siempre”, explica, por ejemplo a la hora de calcular el aumento de los salarios, es el IPC acumulado o interanual, un “reflejo real de cuánto ha aumentado el coste de la vida”. Pero el pacto de las pensiones entre el Gobierno, los dos grandes sindicatos y la patronal eligió otra fórmula: el IPC medio anual en los 12 meses previos.

Para este profesor de Economía en la Universidad de Barcelona, este mecanismo “supone, de entrada, cambiar los criterios de manera muy oportunista en un momento en el que significa pagar mucho menos a los pensionistas”. Esta fórmula, matiza, en otras coyunturas “podría llegar a favorecer a los pensionistas o podría llegar a compensar las pérdidas, pero el hecho es que aquí y ahora significa una pérdida de un 3,1% en el poder adquisitivo”.

En enero de 2021, el Gobierno subió las pensiones un 0,9% con un decreto ad-hoc. Una cifra que se quedó corta y será compensada con la “paguilla” de enero de 2022, cuando los pensionistas recibirán en un solo pago el equivalente al 1,6%, la diferencia para llegar a ese 2,5% de IPC medio que utiliza de referencia el Gobierno para la revalorización de las pensiones. Ya en 2021, la pérdida de ese 3,1% está garantizada, dice Franquesa. Y de cara a 2022, donde la pensiones subirán también el 2,5%, el punto de partida es la “consolidación de esa pérdida” de poder adquisitivo. “Con este indicador hace unos años puede ser que no hubiera habido pérdida, pero qué casualidad que lo apliquen justo ahora, con la inflación más alta desde 1992. Suena a estafa”, dice Franquesa.

“¿Si salimos con el 0,25% cómo no vamos a estar en la calle si nos quitan el 3,1%?”, dice a El Salto Andrea Uña, del Movimiento de Pensionistas de Bizkaia. Según su opinión, el nuevo mecanismo de revalorización de las pensiones es un “robo” aplicado con “mentiras y engaños”

Andrea Uña participa en el Movimiento de Pensionistas de Bizkaia, unos de los más activos en la lucha por las pensiones públicas. Las manifestaciones en Bilbao se convirtieron en un icono de la movilización contra el tope del 0,25% para la revalorización de las pensiones que fijó la reforma de Mariano Rajoy en 2013. Una lucha que consiguió derogar de facto ese límite y obligó a los distintos gobiernos, primero del PSOE y luego del PP, a negociar año a año incrementos de las pensiones en función del IPC. “¿Si salimos con el 0,25% cómo no vamos a estar en la calle si nos quitan el 3%?”, dice a El Salto. Para Uña, este “nuevo IPC inventado” supone una “pérdida muy grave de poder adquisitivo”, aplicado con “mentiras y engaños”. 

La Marea Pensionista hacía un esfuerzo por cuantificar la diferencia entre la revalorización de las pensiones calculada a través del IPC medio y a través del IPC acumulado. Para un pensionista que cobra alrededor de 700 euros al mes, la pérdida anual será de 294€. Y para uno que cobra 1.700€, la pérdida anual será de 714 euros.

“Alardean de una ‘paguilla’ de algo más de 220 euros pero callan que nos quitan más de 430”, denuncian desde el Movimiento Pensionista de Portugalete. “Presumen de subida histórica, mientras implantan este recorte histórico de las pensiones”

Desde el Movimiento Pensionista de Portugalete califican de “engaño” la revalorización de las pensiones anunciada por el Gobierno y ante una “subida histórica de precios, la mayor en 29 años”, los pensionistas se enfrentan a una “pérdida histórica de poder adquisitivo”. Sin entrar en lo que pueda ocurrir en 2022, un pensionista que cobra mil euros mensuales empezará el año siendo 430 euros más pobre.

“Alardean de una ‘paguilla’ de algo más de 220 euros pero callan que nos quitan más de 430”, denuncian. Y esta pérdida de poder adquisitivo se traslada en 2022, continúan, ya que el aumento para todo el año se calcula con la nueva fórmula del 2,5% en vez de con el 5,6%. “Presumen de subida histórica, mientras implantan este recorte histórico de las pensiones”, resumen. 

Un poco más pobres

Los pensionistas entrarán en el nuevo año siendo un 3,1% más pobres. Habrá que esperar a ver cómo se comporta la inflación para saber qué ocurre con su poder adquisitivo en 2022, pero si los precios se mantienen estables o siguen subiendo, la pérdida podría ser aún mayor. Y en la actual coyuntura económica, analiza Franquesa, “las perspectivas son de una inflación galopante”. 

Para Franquesa “no es casualidad” la elección de esta fórmula, dado que hay miles de millones de euros en juego. “Esto es ‘coge el dinero y corre’. No nos da ninguna seguridad de que en el momento en que este mecanismo nos pueda favorecer no se vuelva a cambiar por el Gobierno de turno, como siempre se ha hecho”, añade.

“Las personas mayores con pensiones mínimas, de 400, 500, 600 euros, con la subida de la luz, de los carburantes, del gas, del butano, de la comida, no llegan a fin de mes. Que no nos confundan a la ciudadanía y a las personas mayores, que nos roban el 3% con este índice que se han inventado”

En España hay casi diez millones de pensionistas. Cuatro de cada diez, concretamente 3.964.777 personas, reciben un importe inferior al umbral de pobreza, según el último informe sobre el Estado de la pobreza en España de EAPN. Y la situación de las personas mayores de 65 años, lejos de mejorar, ha sufrido un “deterioro general importante” en el último año: en términos absolutos hay 840.000 pensiones más que el año pasado cuyo importe es inferior al umbral de pobreza, según este informe.

“Nos machacan en absolutamente todo”, dice Andrea Uña. “Las personas mayores con pensiones mínimas, de 400, 500, 600 euros, con la subida de la luz, de los carburantes, del gas, del butano, del pescado, de toda la alimentación, no llegan a fin de mes. Hay millones de pensionistas, sobre todo mujeres, que viven en el umbral de la pobreza y no pueden pagar la luz, se calientan con lo que pueden, se meten en la cama cuando se hace de noche, comen mal, no pueden pagar las medicinas, y ahora seguimos perdiendo poder adquisitivo. Tenemos que seguir denunciando y que nuestra voz se escuche alto y bien. Que no nos confundan a la ciudadanía y a las personas mayores, que nos roban el 3% con este índice que se han inventado, que quede bien claro”. 

Fuente: Pensiones

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