Antes de la peluca y la casaca
fueron los ríos, ríos arteriales:
fueron las cordilleras, en cuya onda raída
el cóndor o la nieve parecían inmóviles.

                                    Pablo Neruda


Este mirar caer la nieve
y sin poder decir nada por ahora
sin conseguir un recuerdo ni siquiera
Se podría pensar en la guerra
En pleno invierno
pobre soldados yertos de frío
llorosos tiritando entre la noche
Indefensa y asida de las tejas
la nieve sueña que sueña
mientras vela su muerte de antemano
Qué blanco tan puro el de la nieve
blanco que emblanquece el día
y con el día el alma y sus ensueños
Durmamos con la nieve ahora que se puede
mañana quizás
hasta la nieve vestirá de rojo
Pero no yo que nací en plena guerra
no quiero saber más de guerra
Digamos sólo
¡Señor danos menos fuerza para la guerra
y más valor para la paz!
¡Que nunca más la nieve se enrojezca!

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