Sobrevivir, sobrevivir, éste el mayor logro en la angosta encrucijada en que nos tocó estar, lidiar, luchar. Salir con vida, nuestra mayor presea en esta hora de aprieto, desasosiego, acecho, incertidumbre. Resistir, el lema de este tiempo ponzoñoso de penumbra y crisis. Celebrar la libertad, la vida, a pulso de coraje y calma. Amenazar la muerte a troche y moche, a tiro limpio, a como venga o sea. Apuntar a las estrellas y dispararle a Dios para que baje y nos sostenga.

Declarar la fe en la humanidad, en el hombre, en la palabra y en la vida, contra la guerra pasada, presente o posible. Oponer al horror, a la desazón, a la agresión y la hecatombe, la esperanza diaria. Contra los traficantes de la guerra, del llanto y del dolor, sublevar batallas, huracanes y ventiscas. Nuestro bien mayor, supremo, prioritario, la vida. Vida, vida, vida, éste el grito, el aliento, la consigna, el alarido diario. Vivos todavía, bajo el granado trigal de la noche insomne, rumorosa de viento alto y de luceros.

Darle oportunidad al sueño; rienda suelta a la esperanza; construir el futuro, lo único que resta. Comprometernos con la vida. En tiempos de agonía, defender la bondad, la verdad y la belleza, en vida compartida. Decidirnos por una poesía, un canto, una canción para la Vida. Saber que para mucho y muchos estamos vivos todavía.

Benignas sean las horas nuevas. Benigno el campo, los hogares. Benignos los arados. Benigno el pan multiplicado en paz y en libertad. Benigna la sierra, la arboleda. Es tiempo de escribir con mayúscula el amor. Es tiempo de que el prado sea más verde. De que aminore el mal, el miedo. De que aparezca otra ley, otro campo, otra ciudad. Otro pueblo, otro trabajo, otra razón. Otro palacio, vida y dignidad.

        Bajo la lumbre agazapada, bajo el cósmico pavor de la centella. Invocando orillas inasibles. Capeando turbias confusiones. Remando entre tifón o torbellino. A cielo descubierto, galopando tristumbres, soledades y esperanzas.  A la derecha de la sombra. Del remolino, el vórtice o corriente. Sobre las entrañas de la noche. De cara hacia el misterio, la esperanza. Huyéndole a las garras del barranco. Huyéndole a la furia, a la jauría. Sintiendo las tinieblas y el relámpago. El ansia desgarrada de la luz. El coro, la canción, el rezo, el griterío. En el lugar del grito todavía. En el llanto, en las sombras todavía. A punta de fe, de lumbre y tempestad. Entre noches de pálpito y conjura. Desde el fugaz umbral de los fogones, crepitando en enigmas postergados, pregunta que pregunta por el hombre. Vivos, en este barro todavía, en este mundo todavía, dispuestos a alcanzar la vida, el horizonte.        

                 ¡Oh formas de la noche intemporales. Oh ausencias insepultas. Oh distancias. Oh vigilias. Oh huidas. Mientras estragas, acabas y malgastas, danos tiempo, tiempo para el tiempo, tiempo simplemente, para buscarle tiempos a los tiempos, para ponerle vidas a la vida!

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