Hoy más que nunca en toda la historia de la humanidad, estamos al borde de un precipicio, hoy más que nunca es fácil renunciar a la vida, dejándonos caer sin siquiera saber que vamos a la muerte, y al mismo tiempo, hoy más que nunca es posible el emprendimiento colectivo de la solución: recuperar mi papel social y verme en los otros como en mis hermanos, recuperar el verdadero sentido de la vida.Hoy en el mundo impera la normalidad de la locura. Resulta que primero se corrompen algunos pocos, luego el negocio crece y ya nos corrompen la convivencia, el aire, el agua, las palabras, la realidad. Los dioses actuales corrompen todo lo que tocan, y en su inmisericorde poder, tocan todo lo que ven o imaginan ver.Hago mías las causas de quienes sufren los golpes del poder, hago míos los actos de quienes dicen basta, asumo la continuidad del trabajo de aquellos que murieron antes. Un día yo también he de morir. Pero la vida es algo más que un campo minado por las declaraciones del imperio, que una calle con la muerte asaltándonos a la vuelta de una esquina, que una telenovela con los dramas de sobre vivir sobreviviendo. Sin embargo se nos quiere convencer de que todos los caminos están cerrados, que es mejor no pensar ni ofrecer resistencia. Me niego a aceptar ese destino de escoria.El dios de la Casa Blanca declaró a los micrófonos del mundo: "Quien no está con nosotros, está contra nosotros". Yo, desde mi rincón de Poeta, Médico y Loco digo, en voz baja, para que corra el rumor como una noticia explosiva: estoy contra ustedes. Ahora, vengan a buscarme. Me encontrarán recitando mis razones, organizando mi esperanza, trabajando por la vuelta de la cordura, demostrando que la sana convivencia es posible. Aquí yo declaro mi Paz a la paz, mi guerra total a la guerra, mi odio personal al odio, mi amor a la humanidad.Esta declaración pretende ser un acto de ruptura con el silencio cómplice. Hago mía la declaración de los intelectuales españoles: Quien no se opone abiertamente a sus actos criminales y a sus falsas palabras, los apoya con su silencio. Y el silencio es la cobardía de los intelectuales. Cobardía que en circunstancias como las actuales se convierte en imperdonable vileza, en alta traición a la cultura y a la humanidad.… Cuando ya nada se tiene para perder, pues lo hemos perdido todo, solo nos queda la dignidad de aspirar a cambiar todas las reglas del juego. Puesto que la vida no es un juego y es la vida la que hoy está en peligro, asumo hoy el desafío de que todos y cada uno de mis actos sean un acto por la vida y, en consecuencia, un acto contra los señores de la guerra.Declaro mi amor por la vida con la alegría de sumar mis fuerzas, sumándome a la fuerza de los justos, de los sufrientes, de los que luchan por el cambio, tan posible como necesario. Ya amanezca, ya anochezca, yo afirmo mi voluntad de Paz y de Cambio.” (Autor: Tito Alvarado).

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