¿Dónde está Dios en estos días? ¿Por qué en silencio? ¿Dónde está Dios en este momento? ¿Por qué se queda callado? ¿Cómo puede permitir esta eterna matanza? ¿Por qué permanece callado? ¿Cómo puede tolerar todo esto? ¿dónde está? ¿junto al río o al borde de la noche? ¿junto  al pan o al borde de la sombra? ¿dónde? ¿dónde? ¿en la sabana, en la selva, en  los raudales? ¿en la zanja azul del horizonte o en las insomnes cejas de estas teclas? ¿en la desolación de la memoria? ¿en la desgarradura de sus soles? ¿en los cimientos de la aldea? ¿en los suspiros del viento? ¿en las sogas del hambre? ¿en los ahora libres calabozos o en las celdas de fantasmas asiduos? ¿dónde está? ¿en las manos abiertas y aprendices o en los muñones del remordimiento? ¿en las solapas del tiempo o en los relojes de leña? ¿en los cubiertos, las sombrillas, las cucharas? ¿en el mar, en sus golfos, sus riberas? ¿en el caño, los aleros, los postigos? ¿en qué pronóstico o escape? ¿en qué repliegue del dolor? ¿en que pestaña del odio? ¿lo lleva el mar de leva? ¿me espera en sueños? ¿en qué sueños? ¿dónde está? ¿debajo de la nube? ¿del lado acá del viento? ¿del lado allá del trueno? ¿sobre cuántos despojos? ¿metido en qué fragores? ¿entre anafres y acechanzas? ¿lindante con qué alivios? ¿distante de la suerte? ¿incontable de amores? ¿asceta en qué triunfo? ¿bandera en qué cima? ¿celaje en qué puerto? ¿barricada en qué lidia, en qué combate? ¿postergado en qué olvido? ¿sumido en qué llanto, espantado, adolorido? ¿en qué sueño, reto o clarinada? ¿dónde está? ¿seré sordo a su viejo cuchicheo o ciego ante el tizón de sus crepúsculos? ¿prestaré oídos a sus quejas, pestañas a sus ojos, manos a sus prados? ¿dónde está o estará? ¿en qué rincón o pedacito de miedo poco ilustre? ¿en qué grito o clarín? ¿acurrucado, desvelado, en pie de asombro? ¿dónde? ¿en qué muralla o huerto? ¿en qué palacio, tugurio o enramada? ¿en qué peldaño, arena o portachuelo? ¿en qué campana, conticinio o alboroto? ¿dónde? ¿dónde? ¿dónde? ¿libraré su pan, su calma, su cordura, su arrebato? ¿nunca vendrá a mi encuentro y, si viene, con quién? ¿dónde está? ¿en qué destino o alucinación, en qué delirio, insomnio o madrugada, en qué nido de hornero o de ángeles? ¿en que alameda, en qué tardanza? ¿en qué crepúsculo, arco iris o tonada? ¿en qué altivez de faro tenue, en qué lugar del rostro, en qué rastrojo, cerro o emboscada? ¿dónde? ¿en la parcela de la suspicacia? ¿socio de la quimera? ¿callado, a gritos o a zancadas? ¿dulce de alaridos, extenuado de tránsitos, sumiso, insigne, doblegado? ¿dónde está? ¿en el cuaderno, en los platos, en las planas? ¿en la casi agobiante tensión de la esperanza? ¿en la alegre pesquisa de los niños? ¿en las luciérnagas? ¿en el clavel de la amnistía? ¿en las deudas de sus montes? ¿en las huellas del pánico? ¿en los morrales del hambre? ¿en el montón de la penuria? ¿en los umbrales y fogones? ¿en los absurdos que sobran? ¿en el enjambre que irrumpió en la calle? ¿en el telón impune? ¿en el zanjón? ¿en las gotas del alambre? ¿dónde? ¿en el pan que amanece pese a todo? ¿en la bondad endémica, en el regreso de los nietos pródigos, en los asuntos rojizos, en las costumbres del gallo, en los luceros del día, en la lagaña del ciego, dónde está?

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