Canciones desde el fondo de un POZO

Mariano González Mangada

VEINTIUNO

De repente la luz
y la salida del pozo
(aunque sea a otro pozo mayor
que está dentro de otro pozo etc.)
Pero,
¿es justo salir dejando al otro en el fondo?
y
¿se está realmente en el fondo del pozo
 cuando uno conoce ya
la luz y la salida?

VEINTIDÓS

Y el pozo consiste también
y simplemente
en que uno sueña en la superficie
y en el sol y en la luz
y en el amor total en libertad y sencillez
y en que eso no es posible
aquí por ahora
en el fondo del pozo
por la peste dominante
omnipresente
y las estrecheces
y las limitaciones
que se acabarán yendo al carajo,
pero más tarde.

VEINTITRÉS

Instrucciones para hacer de tripas corazón:
sujetar el labio de arriba a la nariz con un
imperdible.
Poner los ojos dentro de dos años.
Recortar las uñas y las garras a rape.
Apretar el cinturón dos agujeros.
Inspirar profundamente
hasta sentir que el aire viene de Constantinopla
Colocar el alma en el almario
al lado del corazón en huelga
y dejar la puerta entreabierta.
Sintonizar con las alegrías y tristezas ajenas
en días alternos.
Vigilar el nivel de agua.
Andar levantando los pies del suelo
10 cm. aproximadamente
y tirar de la cuerda
para arrastrarlas ilusiones
hasta la salida del túnel.

VEINTICUATRO

Estas hermosas esperanzas que reparto gratis
señoras y señores,
o mejor, vecinas y vecinos,
o ¡hala! amigas y amigos,
no son para el consumo inmediato.
Hoy hay que envolverlas y abrigarlas
en un lugar oscuro y seco
sencillamente porque no está el horno para bollos
A lo mejor un día revientan
porque no pueden más
(como la vida, como nosotros)
y ya está: la alegría, la hostia,
muchas flores
y la historia de repente en el piso de arriba.
Si ustedes se mueren antes
(es posible posible, o sea, probable)
déjenlas en el testamento a los que vienen.
Para mantener las esperanzas en buen estado,
además de abrigarlas
conviene quitarles el polvo
de vez en cuando.

VEINTICINCO

Buenas noches. Perdone:
¿me podría Vd., indicar hacia que lado
aquí en Cartagena
la calle de la liberación de todos,
quiero decir, la calle de la fiesta
de la revolución, del desmpimporre,
de la Biblia en pasta chuta?
0 sea, por favor, si sabe usted
(y usted vuelva a perdonar)
la calle y la esquina
el día y la hora
donde todos somos iguales
y contentos compañeros
y vamos a reventar de alegría y de flores
y todo eso,
oiga.

VEINTISEIS

Y por supuesto
someterse humildemente
(chulo que es uno)
y libremente
(qué remedio)
al juicio justo e injusto de los compañeros
sin defenderse demasiado,
recibiendo el chaparrón
para reblandecerse y moldearse
aunque no fundirse
ni confundirse
totalmente.

VEINTISIETE

Debajo de la mesa de la cocina
tengo una cucaracha
que es de la Cía.
Debajo de la mesa de mi taller
dos comisarios viejos
toman café.
Debajo de la mesa del mostrador
tengo tres generales
con un cañón.
Debajo de la mesa de la taberna
cuatro guardias civiles
miran y observan.
Debajo de la mesa del comedor
hay cinco somatenes
con tenedor
Debajo de la mesa de la oficina
se esconden en macetas
seis policías.
Debajo de la mesa de la mesilla
siete agentes secretos
ponen cajitas.
Qué gusto da
tanta gente cuidando
mi libertad.

VEINTIOCHO

Unos meses después
las heridas tienen una costra roja oscura
Déjalas secar
No tengas nostalgia de la sangre
de la pus
ni de las gasas empapadas.
Aunque no quisiéramos
quedarán las cicatrices.

VEINTINUEVE

Me imagino poeta:
Voy por un camino de ideas planas, de
palabras gastadas
irrelevantes,
apisonadas por los tanques de la ideología
dominante.
De vez en cuando
veo una con aristas.
Me paro y la coloco en medio de una página
en blanco
para que tropiecen suavemente
los que me lean.

TREINTA

Qué pocos somos, joder, qué pocos somos
trece tíos y tías; después quince.
Qué pocos
para calmar esta infantil nostalgia
de multitudes
que no venimos
que no venís
que no vienen.
Un rebañito enano y cojo
un grano de mostaza vano
una miaja de levadura vieja
una puñetera mierda estupefacta
enrollada en sí misma.
Eso sí que somos, bien, lo somos.

TREINTA Y UNO

Es un vicio.
Como otros tienen el ver el fútbol
el beber, el fumar, el joder,
la lotería, el hacer punto y las quinielas
yo tengo además como otro de mis vicios
el socialismo y el comunismo
el soñar en una tierra distinta y llana
aun en el fondo del pozo.
Un vicio ya incorregible, creo.

TREINTA Y DOS

Y es que ahora no está el horno para bollos
Ni para panes
ni siquiera para ladrillos.
Y eso que antes de comer
habría que hacer aunque sea unos adobes
para medio acabar la casa,
o la chabola
o lo que sea
que están en el santo suelo
los palos del sombrajo.

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