Fábulas del entretiempo, Mariano González Mangada

281 El poder y la potencia

Un buitre leonado manso preguntó a un Cuervo Ingenuo qué diferencia había entre el poder y la potencia, porque había un filósofo francés que decía que el pueblo no tenía poder, pero tenía potencia, y prescindiendo de la noción televisiva de que los únicos que tienen hoy potencia son los automóviles, recordaron como en una agradable merienda con pastas dulces y rancias los conceptos aristotélicos cocinados en la secular refitolería de la escolástica de acto y de potencia, relacionados con la materia y la forma, y, aunque la tradición le había dado siempre el premio a la forma, ellos se lo daban a la materia, no sólo en el sentido del materialismo dialéctico, sino, incluso, en el mismo sentido del ahumado arenque de la escolástica, como que las clases oprimidas son una materia buenísima pero malformada por deformación del sistema, y que sí que no tienen poder, pero tienen muchísima potencia, es decir, todas las posibilidades para hacer y ser algo completamente nuevo y distinto, sólo que mientras la potencia no se vaya convirtiendo en acto, por lo menos un poquito, no es demasiado lo que nos puede ayudar (como parece que le pasó a Boecio) el consuelo de la filosofía.

282 La bruja peatona

Había una vez una bruja dulce que sólo consiguió ligar una escoba de segunda mano, que tenía muchas averías y la dejaba tirada de cualquier manera y tenía que hacer escoba-stop y llegaba tarde a los akelarres y sin saber de qué iba la reunión, y siempre estaba llevando la escoba al taller, basta que un día se cabreó y, venciendo la tentación de tirar la escoba por un barranco, la llevó a un cementerio de coches y se convirtió en bruja peatona; y aunque antes ya era dulce como todas las brujas, se le suavizó mucho más el carácter, y no sólo llegaba siempre puntual a los akelarres, sino que llevaba cuidadosamente preparado el orden del día y hasta logró sacar algunas perrillas para la ONG de brujas internacionalistas porque por el camino iba andando y haciendo soga.

283 La greguería apócrifa

Se ha publicado recientemente un supuesta greguería probablemente apócrifa de Ramón Gómez de la Serna que dice, que la coca cola es agua de sanitarios gringos con agujeritos que sabe a pie dormido de senador del Oeste Americano.

284 Cómo callar en público hoy

Un murciélago, psiquiatra famoso, publicó en época de elecciones un libro que se vendió mucho entre los profesionales de la cosa estatal y se titulaba: "Cómo callar en público hoy" y todos los candidatos sin ponerse de acuerdo, lo llevaron a la práctica en aquella campaña, que pasó a la historia de las campañas electorales como la más suave y tranquila del mundo, pues todos los mítines se realizaban en un silencio ejemplar y vivificante, como si fueran unas tandas de ejercicios espirituales o procesiones del silencio y aunque algunas personas abandonaban el recinto aterrorizadas, en general, el personal se encontraba a gusto y pensaban en sus cosas y en las de los demás y aunque los resultados electorales fueron similares a los de las campañas vociferadas, no hubo agresiones verbales, ni afecciones de garganta entre los candidatos, ni rotura de tímpano entre los asistentes.

285 El despistado precavido

Hubo una vez en Cartagena un hombre, que tenía fama de despistado y su mujer siempre le estaba diciendo que un día iba a perder la picha, y una vez que tenía que ir a Murcia, fue a la estación y antes de sacar el billete, le vino a la cabeza lo que le decía su mujer y como además de despistado, era precavido, amarró la picha al tren y, para que no arrancara sin él, puso los huevos de calzo; luego se fue a la ventanilla, cosa que es posible en una fábula, donde según parece todo es muy elástico, sacó el billete, volvió al tren, lo descalzó de sus huevos, desamarro su picha, y se sentó en su asiento. y, cuando el tren bordeaba la barriada de las 600, se sintió feliz por no haber perdido el tren, ni la picha, sino solamente el billete y las vueltas que se las había dejado sobre el mármol de la ventanilla, pero ya se sabe que uno no puede estar en todo.

286 El mochuelo prostituto

Hubo una vez un mochuelo soltero empedernido, que estaba como una cabra, y deseaba, sin dejar de ser soltero dedicarse a la prostitución gratuita en sus horas libres, porque decía, que era una parcela del sector de servicios algo descuidada, con poca competencia y donde se podía mejorar mucho la tecnología monopolizada hasta la fecha por gigolós chupópteros muy tradicionales, pero todas las clientas potenciales, le exigían como condición previa la dedicación exclusiva y entonces ¿cómo iba a ser soltero empedernido? Y como no pudo solucionar esta contradicción principal, parece que nunca se comió un rosco, aunque las malas lenguas decían que sí, que algo hacía, pero, por supuesto, en la economía totalmente sumergida y submarina.

287 ¿Buda en Cartagena?

Hubo una vez un zagal que nació en Cartagena hace unos cuarenta años y que a lo mejor era otra reencarnación de Buda, sólo que, como por entonces no estaban muy desarrolladas las comunicaciones vía Satélite, o que, a lo mejor, los monjes tibetanos encargados de las reencarnaciones estaban durmiendo la siesta a esa hora, pues no se enteró nadie y nadie lo llamó después para hacer anuncios de Citroen, aunque, cuando saludaba a algún amigo también él ponía los dedos en V y decía: genial, y también decía: yo a vosotros os doy a entender lo que es un árbol y vosotros me dais a entender a mí lo que es un bosque, y le gustaba entrar en las librerías y si veía algún libro de Buda con muchas fotos, lo escudriñaba con tanta emoción como si lo estrangulase, y, por eso, algunos le llamaban el estrangulador de libros; y además, menos algunos cabreos místicos que cogía con los que a él te parecían niños pijis, o cuando oía hablar árabe, era un hombre tranquilo y corriente, como parece que fue el auténtico Buda que iba por la calle sin aureola, ni nada; así que, quién sabe, a lo mejor era él.

288 El congreso de las vírgenes Marías

Según L'Osservatore Romano ha resultado un éxito el Congreso de Afirmación Religiosa celebrado en el Vaticano al que han acudido todas la Vírgenes Marías que se veneran en la cristiandad, ataviadas con sus mejores mantos, joyas y coronas, y provistas de los certificados de autenticidades, milagros varios y coronaciones canónicas.
El congreso ha redifinido las áreas de influencia de cada Virgen en el nuevo mapa ampliado del Occidente Cristiano Católico y ha suavizado algunas tensiones seculares entre Vírgenes reflejadas en las coplas populares.
La Comisión de credenciales no ha tenido mas remedio que rechazar a una mujer de condición modesta, algo entrada en años y natural de Palestina, que solamente pudo presentar como credenciales algunas frases recitadas en arameo antiguo, que parece que decía algo de derribar a los poderosos de sus tronos, y que pretendía presentar al Congreso una moción explosiva destinada a revisar radicalmente el culto mariano que tantos beneficios espirituales y materiales ha supuesto para toda la cristiandad.
Naturalmente ha sido detenida por la Policía como presunta terrorista, y se le suponen ciertas aplicaciones o implicaciones ciertas con el narcotráfico, la banda terrorista ETA, el integrismo islámico y la teología de la liberación.

289 La tortuga y toda la tristeza del mundo

Había una vez una tortuga mora, que vivía en la calle Monroy, y todos los jueves, no se sabe por qué y sin querer, se le entraba por la ventana y se le montaba encima toda la tristeza del mundo, desde la de las putas cojas hasta la de los ejecutivos, que dicen, que tuvieron ideales en mayo del 68, y te resultaba tan duro e insoportable que tenía que arrastrarse hasta la tienda y comprar cuarto y mitad de esperanzas sin cáscara, y luego se sentaba en el balcón a acariciarías, y así conseguía sobrevivir hasta el siguiente jueves.

290 Las focas y los abrigos de piel

Al parecer, las colonias de focas del Norte de Groenlandia, que han alcanzado un alto grado de civilización, son muy aficionadas a los abrigos de piel de "bebé homo sapiens", y cuadrillas de focas especializadas viajan a las costas de Estados Unidos y Canadá, y cuando localizan un rebaño de "bebés homo sapiens". que en el lenguaje de los humanos se llama guardería, matan a tiros a los adultos, cuyas pieles no son tan preciadas y luego matan con porras blandas a los bebés para que no se les estropee la piel que luego arrancan con sumo cuidado, tirando el resto del animal porque a las focas no les gusta ese tipo de carne que es bastante insípida. En realidad las focas no necesitan esos abrigos de piel para abrigarse, pues tienen enormes rebaños de ovejas y variedad de fibras sintéticas y todas las casas tienen calefacción central, pero los abrigos de "bebé homo sapiens " se han convertido en un signo externo de riqueza y refinamiento y a pesar de las protestas de algunas focas ecologistas, los beneficios que supone el sector sugieren que la caza de los "bebés homo sapiens" continuará, aunque quizá con algunos controles para evitar la extinción de la especie.

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