Fábulas del entretiempo, Mariano González Mangada

261 El unicornio es unicornia

Prácticamente increíbles para la comunidad filoclásica internacional han sido las revelaciones de un erudito cartagenero, que afirma haber descubierto en el mercadillo dominical de la plaza del Lago un Bestiario medieval tan desconocido como revolucionario, donde se asegura que el famoso unicornio era en realidad y exclusivamente del sexo femenino, o sea, unicornia; siendo su origen, las cabras de tendencia monogámica exclusivista. Como se sabe, los cabreros suelen tener un solo cabrón, por rebaño, porque huele fatal y lo llevan con un mandil de cuero para que no esté molestando constantemente a las cabras, sino sólo según el plan de labores de la producción de cabritos. Pues bien, en la Edad Media existían cabras monógamas, que deseaban un cabrón en exclusiva para ellas solas y cuando lo veían subido sobre otras, los celos se les coagulaban en la sesera y brotaban en forma de cuerno inmaculado y larguito y entonces huían a los bosques. Menos creíble aún resulta el método para cazar unicornias, porque dice el Bestiario, que debían ser atraídas por un joven virgen que no hubiera descapullado todavía, a la que los cazadores ponían como cebo en el bosque y cuando la unicornio caía en la trampa, le serraban el cuerno, que vendían a los reyes impotentes, por sus conocidas virtudes afrodisíacas y luego reconducían a la cabra al rebaño hasta que le saliera otro.

262 El fax benévolo

Según me contó mi amigo Pedro, había una vez un fax malévolo, que trabajaba en una entidad bancaria y ya fuera por defecto de fabricación o por el ambiente enrarecido del trabajo, tenía mala leche, y siempre que podía se quedaba enganchado en la línea telefónica, soltando pitidos horripilantes que aterrorizaban a los pensionistas que llamaban por si habían ingresado ya la limosna de la pensión. Por eso, el director lo destinó a la sección de impagados, con la misión de enviar órdenes de embargo a troche y moche, pero, lo que son las cosas, allí el FAX se enamoró perdidamente de una máquina de escribir eléctrica algo entrada en años, pero suave y cariñosa, y en vez de duras y cortantes órdenes de embargo, los clientes morosos del banco recibían unas exuberantes y románticas cartas de amor.

263 El escarabajo y su bolita

Una organización de escarabajos revolucionarios acertó a leer un día la fábula de Samaniego en la que un escarabajo justiciero dejaba caer su bolita de caca nada menos que en el regazo de Júpiter Olímpico (lo que como Júpiter es hoy un dios devaluado, no parece gran cosa, pero, a lo mejor, para los griegos devotos era peor que dejarla caer en el copón bendito) y decidieron pasar a la acción directa sustituyendo la goma dos y el amonal por mierda químicamente pura, que empezaron a enviar en primorosos paquetes herméticos a los responsables directos de guarradas estructurales concretas, envueltos en papel de regalo y con una etiqueta que avisaba que era un paquete bomba; y al ser explosionados por los equipos especiales de la madera, una fina lluvia de mierda impregnaba tan intensamente al ministerio o el centro oficial destinatario, que hubo que demolerlos y deportar a los responsables impregnados, al desierto del Sahara, porque no había quien aguantara el pestor, y al informar sobre los atentados, la ministra portavoz del Gobierno dijo por primera vez la verdad, al calificar a los escarabajos que realmente la tenían aterrorizada y brindan de desodorante, de banda terrorista de mierda.

264 El país presumido o presunto

Hubo una vez un país en que de repente toda la gente o mucha se convirtió en presunta inocente según el famoso dicho jurídico: "Todo el mundo es inocente basta que no se demuestre que es culpable". Pero luego el aforismo sufrió una leve e imperceptible mutación al pasar la mentalidad policial al tesoro común de la ideología dominante, y se objetivo lo que todos pensaban hacía tiempo, es decir, que todo el mundo es culpable hasta que se demuestre que es inocente, y ya todos fueron presuntos culpables, y como la policía perseguía a los presuntos culpables a tiro limpio y convertíalos en cadáveres no presuntos, sino totalmente confesos, el aforismo jurídico cambió de nuevo para adaptarse más a la realidad y se consideraba que todo el mundo era culpable, aunque se demostrara que era inocente, porque además, en el caso de los cadáveres totalmente confesos, la posterior demostración de inocencia no les servía prácticamente de nada.

265 Las mismas oscuras golondrinas

Las oscuras golondrinas volvieron al año siguiente a colgar sus nidos del balcón de la amiga de Bécquer y en realidad fueron las mismas del año anterior, o sea, las que refrenaban el vuelo al contemplar la hermosura de ella y la dicha de él, y consta que lo hacían con cierta envidia benevolente, y sabían que ella se llamaba Julia y él Gustavo y, por eso, cuando leyeron publicada la famosa rima, primero se quedaron de piedra, y luego pensaron que a lo mejor el poeta estaba perdiendo vista como efecto anticipado de la tuberculosis, o que no era muy experto en ornitología, o tal vez que había discutido con su amor y había confundido la realidad con el deseo de que no fueran las mismas porque como seguro que no había sido un ripio forzado por la rima, porque era asonante acentuada en a, que es de las más sencillas, debía ser simplemente que así se lo había dictado la inspiración romántica que siempre tiene que tener un deje tormentoso, que hace que los poetas románticos parezcan empresarios modestos de pompas fúnebres.

266 La ley de la selva

A pesar de los esfuerzos de Rudyard Kipling y otros, todavía está vigente entre los humanos el infundio de que la ley de la selva es un despelote total, propagado por jueces y abogados, con la interesada mira de que no parezca tan total el despelote humano de la justicia positiva, gratuita y abonable. Y aunque el asunto ha sido tratado varias veces en la Asamblea General de Animales y Plantas, la estrategia con respecto al asunto no ha variado. Y si, por ejemplo, están jugando al tute un león y un tigre y una gacela y asoma algún explorador con pinta de investigar la vida salvaje, el tigre y el león se rugen uno a otro con cara de mala leche, mientras la gacela se sube a una roca y tiembla de miedo. Y cuando se ha ido el explorador, vuelven a su partida de tute, porque como saben, por experiencia, que los humanos somos muy duros de mollera, antes de molestarse en enseñarnos la verdad, prefieren que nos muramos tontos y sigamos creyendo que la justicia humana es igual para todos.

267 El poderoso impotente

Hubo una vez un poderoso impotente que lo era por herencia; es decir, poderoso, porque si hubiera sido impotente por herencia, hubiera resultado hijo putativo y bastardo y no; era hijo natural de su padre y en esta fábula, natural quiere decir , legítimo y seguimos. Pues este hombre tan poderoso, que podía sin esfuerzo levantar grandes fortunas y beneficios, no podía, levantar la herencia, que todos los padres, aún los mas pobres, dan a sus hijos varones y lo pasaba mal, porque él y su mujer querían tener hijos y no morirse sin haber probado la gracia de Dios. Y después de gastar mucho dinero inútilmente en grandes psiquiatras y sexudos masterados en sexología, acertó a acudir al Centro Municipal de Salud, donde una limpiadora que estaba fregando el suelo, mientras él esperaba su turno, le dio la solución, pues le dijo que ese tipo de herencia paterna universal levantaba mayormente con el pensamiento y como él tenía el pensamiento en la otra herencia de su padre, la poderosa y no universal de las perras, pues eso, porque ya dice el evangelio que donde está tu tesoro, estará tu corazón. Y el poderoso resolvió allí mismo "despoderarse" o "despoderse" y repartió todas las tierras y desde entonces funcionó como un reljo con la otra herencia de su padre.

268 Hacienda somos todos pero para todo

Cuando. se hizo de dominio público la idea de que Hacienda somos todos pero para todo, los inspectores de Hacienda fueron unos de los agentes concretos de redistribución de la riqueza. Porque cuando hacían la inspección de los pequeños comerciantes, hasta la fecha injustamente depredados, acudían provistos de su propia declaración verdadera de ingresos y gastos y, mientras el inspector examinaba la precaria contabilidad del comercio que ahora solía estar en regia, el pequeño comerciante examinaba la contabilidad del inspector, después promediaban las diferencias de ingresos y el inspector extendía un cheque a favor del comerciante para que los dos ganaran lo mismo, lo que se consideraba una de las condiciones ineludibles para que la inspección fuese honesta. Y aunque los inspectores hubieran deseado inspeccionar a los grandes empresarios para que el cheque fuera a su favor, el nuevo reglamento no lo permitía. Ya que las inspecciones no eran aleatorias, sino por riguroso orden alfabético.

269 El concurso del estirón

En la época de los concursos y antes de su ruina total, Argentaria popularizó el concurso del estirón, que consistía en ver quién estiraba más una cosa y fue muy sonado uno en que participaban dos equipos uno masculino y otro femenino. Y los hombres sin mucha imaginación presentaron una picha en reposo pequeñita que con unas pequeñas manipulaciones alcanzó un tamaño no descomunal, pero sí respetable, porque es verdad, que parece mentira lo que la picha estira. Pero las mujeres, sin mucho esfuerzo tampoco, presentaron un sueldo también pequeñito y lo estiraron hasta fin de mes con tal habilidad que, a pesar de que en el jurado eran mayoría los hombres, concedieron por unanimidad el premio del estirón al equipo femenino.

270 La inocencia de los sobornadores

En un lejano país, cuando con el fervor de las elecciones se acallaron un poco los escándalos de corrupción, a un armadillo* juez se le ocurrió incoar proceso no a los corrompidos sino a
los corrompedores o corruptores, a los que nunca nadie decía ni pío. Y fue muy sonada la defensa, que fue encargada a un gabinete americano de auditoria de empresas, y que consiguió la absolución de los procesados e incluso una fuerte indemnización en concepto de difamación con un argumento transparente; los gastos de corrupción y soborno son costes para las empresas y estas los repercuten en los precios, IVA y beneficio industrial y comercial incluidos, luego los que verdaderamente pagan los sobornos son los compradores de los productos finales de las empresas, ya sean públicos o privados, es decir, todo dios, y como sería ilógico y antijurídico meter a todo dios en la cárcel, no ha lugar,
*Armadillo. Mamífero parecido al cerdo. Puede arrollarse sobre si mismo.

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