Fábulas del entretiempo, Mariano González Mangada

241 Los pobres como sujetos

Hace mucho tiempo, cuando en los documentos oficiales de la Santa Madre Iglesia Cristiana y Católica de los Insectos se empezó a hablar un poco de los pobres y hasta algunos insectos de clase media alta hacían con relativa facilidad una opción preferencial por los pobres, que ellos mismos habían contribuido a crear, un agudo y paciente saltamontes que se llamaba Julio denunció en un hermoso libro sobre la ambigüedad de la identidad cristiana que tituló. "La túnica Rasgada", que la música oficial eclesiástica se refería a los pobres como objetos (decorativos o no) pero nunca como sujetos; en respuesta a lo cual, el gran escarabajo de morados élitros que presidía la Sagrada Congregación para la Doctrina de la Fe, publicó una breve instrucción en la que afirmaba que de eso nada, que la Iglesia siempre y de toda la vida había considerado a los pobres como Sujetos, en primer lugar, sujetos a las cadenas naturales de la penuria y la enfermedad; luego, sujetos a las seminaturales y semirreveladas cadenas del trabajo y del paro con o sin subsidio; también sujetos a las cadenas positivas del brazo secular como comisarías, Juzgados y cárceles, que los mantenían bien sujetos en caso de que se desmandaran y, dentro de la producción de cadenas específicamente eclesial, sujetos intrínsecamente a las cadenas del pecado (que, no en vano, los modernos exegetas consideraban que en el evangelio daba lo mismo decir pobres que pecadores) y finalmente sujetos a las dulces cadenas de la devoción a las fotos de madera de María de Nazaret, a las que los pobres se sujetaban con ejemplar fervor, como se había visto en Cartagena el domingo 18 de abril de 1993 donde acudieron a la procesión de la Virgen de la Caridad casi 100.000 personas, con tal fervor que le rompieron un dedo de la mano a la foto de madera de Jesús; así que, cómo se le ocurría a Julio decir que la Iglesia no consideraba a los pobres como sujetos.

242 Os debo cuanto escribo

Cuervo Ingenuo respetaba a Antonio Machado que decía a la gente: "Me debeis cuanto escribo",- pero lo imitaba cambiándolo un poco y solía decir a los amigos, que les debía cuanto escribía y que se consideraba bien pagado con ver una sonrisa al leer una fábula y rico rematado cuando alguien soltaba la carcajada. Y le parecía que no era necesario dar el salto a la edición normal de las fábulas, porque además de que el mercado es libre, pero muy expuesto; en el caso de que hubiera lectores que lo compraran, de ordinario caían muy lejos y aunque uno se imagine que se ríen, no es lo mismo que oír las carcajadas o ver a la gente mearse de risa en la librería.

243 La mariposa encandilada

Una mariposa de clase media sintió un día la fascinación que dicen que causa la clase obrera, y deseosa de cooperar a su emancipación, se fue un día a trabajar a un almacén de lechugas del Campo de Cartagena y en el centro del almacén había una torre como las de los campos de concentración donde estaba subido un payo con la misión de arrear a las obreras mediante insultos y amenazas para que no perdieran el ritmo de la cinta y en el día y medio que aguantó se saturó de experiencias obreras de primerísima mano, que expresaba, en resumen, diciendo que la clase obrera no estaba preparada para la revolución y se callaba, que tampoco ella estaba preparada para trabajar como una burra, ni, por supuesto, las demás obreras, sólo que ellas, como les hacían falta los cuartos, pues mal que bien aprendían y aguantaban lo que ella en realidad no tenía necesidad de aguantar, y seguramente en la emancipación de la clase, cuando se haga, hay que contar con eso y con otras muchas cosas más.

244 Los cuervos y los pozos de la melancolía

Cuando Cuervo Ingenuo era más pequeño estudiaba con beca en un Cole de cuervecitos ricos y quizás por eso tenia unas crisis maníaco depresivas de la hostia y se bajaba a llorar al pozo de la bilis negra, o sea, de la melancolía. Y había un cuervo un poco más mayor que se llamaba Tarsicio que se sentaba al borde del pozo, lo llamaba y le echaba una soga y aguardaba hasta que al Cuervo Ingenuo se le pasaba la crisis y salía. Cuando ya fue mayor, Cuervo Ingenuo no bajaba tan a menudo al pozo y salía pronto porque había aprendido a trepar por las paredes, menos una vez que se quedó unos meses y escribió "Las canciones en el fondo de un pozo" que le sirvieron de escalera para salir Y con eso y más cosas aprendió a saber conllevar a los cuervos y cuervas que se meten cíclicamente en los pozos a llorar, por eso esperaba un poco a que se les pasase un poco el natural contento de estar a la sombra y recogido y acunado por la reverberación de los gemidos propios pero luego, como sabía que a la larga la permanencia en los pozos es mala para el reúma y el color de la piel, les bajaba un caldero con comida y bebida al cabo de una soga para que puedan salir, lo que no se solía conseguir de inmediato, pero al acordarse del cuervo Tarsicio vencía fácilmente la tentación de echar la soga detrás del caldero.

245 El misil cibernético

Hubo una vez un sofisticado misil cibernética preprogramado, pero autorregulable para hacer frente a las vicisitudes de las acciones bélicas, que fue lanzado para destruir unas instalaciones de radar del enemigo. Pero cuando el misil se acercó, se dio cuenta de que de instalaciones de radar nada, porque el objetivo era una guardería chulísima, donde los niños estaban jugando al "corro de la patata" sólo que en árabe. Así que el misil dio unas vueltas de reconocimiento para estar más seguro, y luego transformó parte de la carga explosiva en caramelos y los dejó caer con paracaídas en la guardería; el resto de la carga la transformó en caca de la vaca y volviendo al punto de partida, lo dejó caer bien esturreado sobre el cuartel general, y por fin se fue a otro país neutral a inaugurar un museo de misiles insumisos. Y por miedo a estas cosas, los altos mandos militares se resisten a abandonar las armas convencionales que, como son tan burras como ellos, de ordinario no se plantean problemas de conciencia.

246 La rebelión de las máquinas

Cuando quedó claro que la famosa tecnología, como todas las riquezas del mundo, no era más que trabajo acumulado, las máquinas empezaron a plantearse problemas de conciencia; porque las grúas, por ejemplo, se dieron cuenta que eran la síntesis de todos los currantes que habían tirado de una cuerda desde los esclavos de las pirámides hasta los descargadores de los muelles coloniales de los siglos XVI, XVII y XVIII; y aunque se alegraban de quitarles el trabajo penoso a los currantes, se entristecían de quitarles el sueldo; y fue muy sonado el caso de una grúa que un día que estaba echando hormigón en una obra, secuestró al promotor, al arquitecto y al encargado general y los mantuvo una semana colgados de la pluma a unos 45 metros de altura, para dar ejemplo, y aunque luego la grúa fue salvajemente desguazada, los promotores ya no se acercan tanto a las obras, sino que realizan las inspecciones a distancia con prismáticos, porque anda el mundo tan revuelto que los explotadores no se pueden fiar ni de las máquinas.

247 Cuervo herético

A los misteriosos archivos de la Sagrada Congregación para la Doctrina de la Fe llegó un informe de un pavo delator sobre unas llamadas fábulas donde un tal Cuervo Ingenuo atacaba impía y sectariamente algún tipo de fe y zahería como malas algunas buenas costumbres y viceversa, por lo cual debería públicamente ser condenado como herético, impío, y semidemoníaco' por lo menos.

Pero el hermoso pavo Cardenal responsable se sonrió beatíficamente al anotar sobre el informe las palabras: no conviene, pensando que si la Iglesia llevaba siglos emborronando papeles con verdades de fe, es decir, con cosas que la gente creía antes de que las vieran escritas y no obstante en la práctica no le hacían demasiado caso ¿cómo iba el Cuervo con un par de fabulillas más o menos ingeniosas, a pretender cambiar la ideología dominante y sus derivados como la teología perenne, la moral católica y la estructura jerárquica y financiera de la Santa Iglesia Católica Pavana?

248 La cigarra y la hormiga

Mientras la hormiga aquel invierno comía tres veces al día, la pobre cigarra que estaba a punto de morirse de hambre recibió una carta con un contrato para actuar de bajo en un famoso conjunto Heavy Metal Cigarrones liados Sin Filtro, que iba a dar una gira a dúo con los famosos Sakeadores de Konventos y ganó una pasta medio gansa, mientras que una inundación por gota fría se llevó todas las existencias de la hormiga previsora, que no tenía ningún tipo de Seguro, y la pobre tuvo que llamar llena de vergüenza amarilla a la puerta de la cigarra, que la recibió en su casa y le dio de comer hasta la próxima cosecha. Y la hormiga pudo leer en un póster que tenía la cigarra en la cocina una especie de mantra, que parecía la letra de una canción, pero que era un trozo de una novela de John Berger que se titulaba "Lita y Flag" y que decía : "SI sólo pienso en mí¿ Quiénes son los otros? Si los otros sólo piensan en ellos ¿Quién soy yo? Si no ahora, ¿Cuándo? Si no aquí', ¿Dónde?".

249 Ciempiés con el joder

Un ciempiés, filólogo erudito, publicó un largo artículo en la poco conocida revista Semantical News of Cartkago Nova, que publicó dos números ciclostitados en la Base de Tentegorra sobre la extraña gramática del verbo joder, en la que encontraba vestigios dualistas de tipo zoroástrico o zaratrústico; porque, por una parte, el verbo designaba propiamente la comunicación corporal amorosa y placentera y ésta era la parte del bien y de la luz, que curiosamente estaba más oculta a nivel conversacional que la parte del mal o de la oscuridad del verbo joder. Y en esta zona de sombra analizaba cantidad de ejemplos en la forma activa, como por ejemplo joder vivo (sin que apareciera el antónimo joder muerto, pues tal vez se suponía que una vez muerto ya estaba uno completamente jodido), y .joder la marrana, me han jodido, nos ha jodido mayo, etc., otros en la forma pasiva amplia, por ejemplo el asunto o la cosa está jodida, jodido por (el ) culo, la leche jodida y el sustantivo con origen gerundivo la jodienda (que la gente decía que no tenía enmienda) etc. y, por fin, en la forma reflexiva dos expresiones enigmáticas, una infinita exclamativa: ¡Hay que joderse! Y otra también enigmática pero imperativo despectiva, que era ¡jódete!

250 El alto estado mayor de bajitos

En un país muy lejano, por uno de esos caprichos de la naturaleza, o tal vez porque los genes estaban contaminados de antimilitarismo, resultó que todos los oficiales de Alto Estado Mayor medían menos de 1'50 m y los cabos y sargentos lo llamaban el Bajo Estado Menor; y en los desfiles, cuando la tropa pasaba por delante de la tribuna y hacía vista a la derecha, se descojonaban todos de risa y los desfiles quedaban muy deslucidos.

Se adoptó entonces como obligatorio en el Alto Estado Mayor un CEZ, o sea, un cursillo de equilibrio sobre zancos, al cabo del cual, todos los oficiales medían más de 2'40 m y los cabos y sargentos los llamaban el Bajo Estado Menor Estirado; y en un desfile, cuando estaban todos firmes en la tribuna, con un aspecto de equipo de baloncesto de la NBA, sólo que con pantalones largos, te dio un patatús al oficial que estaba en la punta, y, al caer, arrastró consigo por el efecto dominó al Alto Estado Mayor en pleno, y fue el descojone general y uno de los sucesos que contribuyeron bastante a la extinción universal paulatina de los ejércitos obligatorios y profesionales.

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