Fábulas del entretiempo, Mariano González Mangada

181 Fábula de la Gaceta Celestial

Un ejemplar de la Gaceta Celestial que un ángel vecino del cielo había depositado sin bolsa en un contenedor de basura olvidando cerrar la tapa, fue arrebatado por el viento y descendió suavemente a la tierra hasta las manos de un cuervo fabulista, que pudo leer en ella unas declaraciones de San Pedro en las que comentaba que había llegado a sus oídos que una foto de madera, que dicen que era suya, cobraba un sueldo en el Arsenal de Cartagena, y que eso era un ejemplo de que, como la historia es larga y dura mucho tiempo, pues los hombres, a lo mejor sin mala voluntad, iban cambiando poco a poco las cosas hasta que no parecieran las mismas ni por el forro: porque, ¿cómo iba él, pescador sometido toda su vida a la tutela caprichosa y feudal de la Comandancia de Marina, a aceptar un sueldo de una institución militar y además sin hacer nada? Así que no se extrañaran de que hubiera por ahí un polaco gordo que dijera que él era su sucesor, porque él (o sea San Pedro) había muerto en Roma; y resulta que él mismo, como hacía tanto tiempo de eso y en el cielo se lo pasaba tan bien con la gente, pues se había olvidado de dónde había muerto, pero seguro que en Roma, no; y que ya se enteraría el polaco gordo, si es que subía al cielo; como se habían enterado algunos de sus predecesores de infeliz memoria que habían subido con una copia de las llaves del reino de los cielos, cuando todo el mundo sabe que el reino de los cielos no tiene cerraduras.

182 La tórtola y la medida

Hubo una vez una tórtola perdidamente enamorada (o sea, que se enamoraba y luego se perdía y ni ella misma sabía donde estaba) de un tórtolo atractivo pero extraño y tenía dificultades para hacerse comprender, pero como era devota de San Antonio Machado seguía su máxima espiritual redondilla: Es el mejor de los buenos quien sabe que en esta vida todo es cuestión de medida: un poco más, algo menos. Y acudía a los encuentros con un metro y un reloj para controlar las coordenadas espacio temporales de su amor y según había ido la cosa, pues decía: Mañana lo querré 17 minutos menos y 25 centímetros más.

183 Siempre ha habido ricos y pobres

A una torda inquieta le había tocado desarrollar su compromiso militante en el sector eclesial, en una banda parroquial de tordos cristianos gorditos buenos, pero tradicionales, que no la miraban con buenos ojos, porque ella, un poco maternalmente quizás y con sus propias contradicciones internas, porque nadie es perfecto, no se quitaba a los pobres de la boca; y, ante cualquier propuesta suntuaria para el culto o la devoción, ella piaba que dieran el dinero a los pobres, y hubiera vendido el mismísimo copón bendito para repartir las pelas a los que les hiciera falta, cosa que, por San Lorenzo, se ve que se hacia a veces antiguamente, pero ya no. Y los tordos gorditos feligreses le argumentaban a la torda inquieta que ya Jesús había dicho en el evangelio que a los pobres los tenéis siempre con vosotros, y que, aunque no lo hubiera dicho Jesús en el evangelio porque no hacía falta, también era una verdad de fe que siempre ha habido ricos y pobres, que eso no tenía solución, y que cortara el rollo. Pero ella no lo cortaba, sino que, estirando el cuello como un acordeón y moviendo un poco la alita izquierda, les retorcía el argumento diciendo a lo primero que lo que Jesús había dicho, que a los pobres los tenéis siempre con vosotros, podría ser verdad entonces, que lo que es ahora, los pobres no están con vosotros, sino bastante lejos y debajo de vosotros porque vosotros lleváis siglos bastante lejos y encima de los pobres, y hasta es posible (y ya ha sucedido de vez en cuando) que tengáis pronto a los pobres en contra de vosotros o incluso corriendo detrás de vosotros; y a lo segundo, que si es verdad que hasta ahora ha habido pobres y ricos, eso no quiere decir que siempre los habrá, sino más bien todo lo contrario, porque el reinado de Dios va a consistir en que coman los que ahora tienen hambre, en que rían los que ahora lloran, o sea en que los pobres dejen de ser pobres (¡qué cosa tan bonita!) y que si ellos no creían que eso del reinado de Dios era posible y necesario y que era la voluntad de Dios, no sabía para qué coño les servía la fe, ni para qué hacían tantas reuniones; y añadía que, mientras llegaba lo del reinado de Dios, nos podíamos ir turnando cada año los pobres y los ricos para que no fuera ahora todo tan aburrido y luego no nos cogiera la cosa de sopetón.

184 La chicharra y el matrimonio burgués

Una chicharra aprovechaba los meses invernales en que no actuaba su conjunto Heavy Metal para hacer tesis doctorales, y un invierno hizo una sobre el matrimonio burgués, o sea, el matrimonio de las diversas burguesías entre si . Y le salía que las burguesías multinacionales (que frecuentemente se casaban por poderes, y los gobiernos eran los casamenteros y padrinos) se asimilaban a las mantis religiosas y con frecuencia fagocitaban (o sea, se comían sencillamente) a las burguesías nacionales cónyuges que iban quedando. Que entre las fracciones de la burguesía media había frecuentes matrimonios rotos y no consumados y elevado número de divorcios. Y si la novia era alguna fracción inferior, perdía el apellido en el matrimonio como en el mundo anglosajón, y que casi todos los matrimonios eran estériles, aunque aparentemente aparecieran nuevas empresas que no eran hijos, sino apariencias o trajes de las burguesías multinacionales que en vez de responder a la directriz bíblico-natural. "creced y multiplicaos" ' respondía a la directriz económico-liberal. "creced y concentraos .

185 El espejo mágico logico-matemático

Un colibrí' cariñoso, preocupado por cómo estaba de baja la autoestima de las mujeres por culpa de las artistas de cine, que no es que fueran guapísimas, sino que había cámaras que las fotografiaban muy bien, inventó un espejo mágico lógico-matemático a un precio modesto que a la eterna pregunta de quién es la mujer más guapa del mundo, respondía: Como tú comprenderás querida amiga, la pregunta es no computable dado que hay cientos de millones de mujeres, todas muy guapas y constantemente nacen y se mueren algunas, así que corta el rollo tipo cósmico; pero si quieres saber cómo estás, te diré que estás buenísima y más que lo estarás si no haces todos los días esta pregunta eterna, pero catetilla, aparte que ya sabes que con que quieras a alguien o a alguienes, tú serás para ellos la mujer más guapa del mundo, especialmente haciendo el amor, aunque sea un poco chapuceramente, cosa que se podría mejorar con el Kama Sutra, Aranga Ranga, jardín de las Delicias o más al día con las técnicas sexuales de M. y J. Animo.

186 El canónigo moralista y las violaciones

Hubo una vez otro pavo canónigo moralista que era de la opinión de que en el caso de violación era conveniente que el violador asesinase a la víctima pues 1º iba al cielo como María Goretti. 2º si había sentido placer para que no se arregostara a buscarlo fuera del matrimonio. Y 3º si había quedado embarazada con eso se evitaba la tentación de abortar, y que todas estas razones eran eximentes y atenuantes para el violador asesino.
Nota del autor.- Hay que pulirla. Es muy bestia.

187 El cuervo barrendero y la doble moral

Cuando estuvo claro para todos que había una doble moral y que, por ejemplo, el famoso Plo IX que definió el dogma de la Infalibilidad suya, junto con el Concilio Vaticano 1º, y que a un obispo contradictor le pisó el cuello cuando iba a besarle el pie, y había tenido una amante siendo Papa, hubo un cuervo barrendero que propuso públicamente que se aboliera la primera moral que no cumplía nadie, ni los ricos que la habían hecho para los pobres, ni los pobres para los que la moral era un lujo asiático, y que nos fuéramos arreglando con la segunda moral mejorándola poco a poco y proponía por ejemplo, decir mentiras públicas un día sí y otro no; cobro de comisiones y sobornos los jueves y los viernes, que las amantes o queridas se equipararan a las esposas y viceversa, que los negocios ilegales cotizaran a hacienda el 257o de lo obligatorio para empezar, ajustes de cuentas sólo los domingos para matar menos transeúntes, torturar en los interrogatorios durante 20 minutos tiempo máximo y otras delicadezas de casuística que aunque no fueron aceptadas ni de coña ahí quedan por si un día nos decidimos a mejorar un poco también moralmente ¿por qué no?

188 La paz y los sucedáneos

El cuervo del Arca de Noé, que se perdió por ahí por ser también un poco ingenuo, con el tiempo se te retorció el colmillo y acertaba como un profeta contra la multiplicación de las palomas de la paz falsas y contra la manía de los opresores y sus gobiernos representantes de vender sucedáneos de paz; porque ya decía la gente en la Biblia que paz, paz y no había paz y que Jesús de Nazaret, que por lo que se ve en lo poco que le dejaron decir los Evangelios, ponía el dedo donde dolía, decía que su paz no era la del sistema, y casi todos los vendedores de la paz tenían cara de buitre y por eso San Mario Benedetti decía que tal como están las cosas el que pacifique a los pacificadores un buen pacificador será y que en la Península, sin ir más lejos, un ministro que ahora es presidente de los gallegos, hizo campaña de promoción para que la gente comprara en firme 25 años de paz de que habían disfrutado en leasing (o sea una modalidad de alquiler) y mucha gente le dijo que pa los pavos y que si a los vascos no les gustaba una paz chunga, pues que le dieran ya la paz buena y que entonces el problema vasco no se debía tratar de solucionar en la Audiencia Nacional, como ahora, sino en la oficina de protección al consumidor.

189 ¿Es la fábula un arma cargada de futuro?

Cuando el cuervo ingenuo iba por la fábula XX le pareció que se iba a morir pronto porque veía muchas cosas con la clarividencia que dicen (vaya usted a saber) que tiene la gente unos segundos antes de morirse y había oído incluso que había gente que se moría de un ataque de lucidez al darse cuenta de que se había pasado la vida entera haciendo el indio y hasta dejaban escrito que el epitafio de su tumba fuera sólo: "me han timado". Y también estaba preocupado porque creía que fabricaba una bomba con cada fábula y se le ponía a veces cara de conspirador clandestino. Pero cuando las fábulas salieron a la luz, más que bombas fueron petarditos o cohetes que perdieron la fuerza por el culo (en vez de por la boca como las gaseosas) y que iban a explotar al quinto pino con lucecitas bonitas, sobre todo de noche, pero poco más y aunque explotó algunas cerca del muro de la opresión, el muro quedó intacto, como si le hubiera dado un par de cabezazos sin casco, y es que se va a necesitar algo más que unas fábulas para tirarlo porque es muy grueso y aunque tiene fisuras y resquicios, está muy bien traído.

190 Cómo mantener el color rojo

Hubo una vez un cuervo rojo que había mantenido milagrosamente limpio el color a través de los 18 años de semireforma política, pero aún así no estaba muy seguro de si mismo; porque había tenido amigos (o quizás solo compañeros o conocidos) que habían sido mucho más rojos que él y, por ejemplo, una cuerva radical un poco chepa que además de roja había sido atea y ahora tenía en el piso una capilla para rezar con un altar y velitas de colores y almohadones en el suelo; y otro rojo como una cereza, que había llegado a Concejal para servir al pueblo y a la clase obrera, les había echado los perros policías municipales al personal laboral de una empresa ligada al Ayuntamiento que le pedían en el Convenio Colectivo cosas más pequeñas que las que él había pedido en los panfletos clandestinos de la dictadura, así que, decía, ya ve usted lo que son las cosas y que uno no puede estar seguro de nada y menos de uno mismo y que a lo mejor sí hasta ahora había logrado vencer las tentaciones del sistema, a lo mejor era por ser él un poco tontucio o tal vez porque las tentaciones no habían sido lo suficientemente fuertes.

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