LA FLOR CON QUE VIVO

DEDICATORIA

Con esta fibra separada al viento
vuelvo a enhebrar la musical costura
para cocer a versos tu figura
en un paño alisado en movimiento.
Expongo cruz de Marta, pensamiento,
crisantemo poblando tu cintura.
Margarita -amarilla criatura- .
Pompones que a los aires dan contento.
Miles de hortensias, rosas y gladiolas
se estrenan en tus faldas por la aurora.
Los helechos son velos que a esta hora
se reparten tu celo de amapolas.
Por ti coso en el aire las corolas
de la Flor que en los sueños te enamora.
Sorprendida en las frutas te he tocado.
Decidida en sus jugos te sustancias.
En los jobos, las piñas, las fragancias
del limón y la china te he gustado.
Alimentas por luces, el filtrado
espesor de palmera en dulce agua.
Tamarindo, guayaba, parcha, jagua;
pulpas les da tu ser acostumbrado.
Con tu voz natural me has revelado
que eres geranio y flor de calabaza,
un cundiamor maduro que ha estallado
florecido en la verja de mi casa.


EL MOTIVO DE HOY

La palabra de hoy
es tu sonrisa,
tu mirada
que empuja placeres
como luces,
como estrellas redondas
o lunas empuntadas.
Es tu grave,
melodiosa voz
que mueve piedra
y polvo
sin cenizas.

El motivo de hoy
nace en tus dientes,
es tu pelo
hilachado de colores,
es tu nariz
mediana como un arco...

La sorpresa va
por tus rodillas,
en la punta de tus pies
que están cubiertos
y el peso de tu sombra
que ahora ocultas.

Hoy eres tú
quien domina mis sílabas.


APOCALIPSIS 2:17

De tanto que lo he dicho
ya no se decir tu nombre!

Me duele por los ojos madrugar.
Soñarlo es luz para mis noches.
Pronunciarlo
es profanar algo tan limpio
como arrancar
golondrinas al norte.

Corazón por mis labios,
sílabas que laten
emergen puras
como milagros.
Sonido de piedra
que da contra los ojos
y se ablanda en la pupila.

Nombre redondo
para tu sola dimensión.

Sin fondo
paloma sin alas.
Quiero ser el rocío
de la Margarita
que es tu nombre!
Comer y beber
de su abundancia,
medir de la primera
a la última asonancia,
su confusión de voces
con mis aguas...

Hoy dilo tú
que posees el equilibrio
para nombrarte perfumada.
Dilo. No el nombre
para el cuerpo,
no
el que me ha dicho tu garganta.

Quiero el fuego
que te cuece las lágrimas,
el poderoso nombre
que no ha salido de su llama.

Deseo
la conjunción
sin labios
del nombre
sin principio
de tu alma..

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