DEJARE CORRER

Dejaré correr mi pie,
mi mano, mis palabras
por los túneles tibios
de tus oídos húmedos.

Conocerás, sin dudas,
con qué lucho, mi posición,
mi bandera.
Por qué mi vida está comprometida.
Con qué materia mi sangre se rebela.
Por qué maldigo infamia y atropello:
Mis motivos de guerra.
Tendrás, si quieres mi corazón,
que decidirte frente a una vida
que señala en la paz todas sus metas,
que pretende hacer de la injusticia
una cosa pasada sobre un peso
sin más ninguna vuelta.
Si me das tus manos y me besas,
si sumamos nuestros ojos y protestas,
si te decides a estar presente
en todo cuanto me sustenta, entonces,
entrarás definitivamente
al claro espacio amante de mi pecho...
Equilibrio es cuanto quiero.
Equilibrio de amor, social
y de cualquier manera...