DEDICATORIA COMO INTRODUCCION

I
No existieran juncos
quebradas ni primaveras
si el agua de tu ternura
cierta no fuera.

Los yagrumos del bosque
verdes parecen.
Se declaran de plata
si tú los mueves.

Hay cientos de canciones
que el río tiene
la más clara es tu nombre
cuando le llueve.

Está el musgo en la piedra
pequeño y leve,
tus aguas que lo lamen
lo reverdecen.

El cantar cristalino
que aquí se siente
se ha copiado en tus ojos
tú lo sostienes.

La bromelia que al tronco
vive y se adhiere
muestra sus rojas flores
cuando te siente.

Mantén amada el vuelo
de estos quereres.
Hay flores que envidiosas
se te parecen.
pájaros melodiando
continuamente
que sólo por ti entonan
canción alegre.

Los robles a lo lejos
son grandes rosas,
si te acercas
le llueven mil mariposas.

Se estremece este bosque
cuando lo nombras.
La noche corre al llano.
¡Eres la aurora!

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