QUE   CANTEN   EN   VERDAD LO   QUE   TE   QUIERO

Como la energía cósmica, el amor en esta poesía

recicla una y otra vez mediodía

crepúsculo y, seguro de la eternidad

de cada instante,

goza o sufre, siempre en plenitud,

su periplo ciego...

no puede extrañarnos que en la poesía de Rodríguez Nietzsche,

como en la plástica de Fabelo,

el amor sea inconcebible sin el juego inédito de los cuerpos,

sin la comunicación

de las intimidades impudorosas, sin la anormalidad gozosa

de lo que nace espontáneo y sin dueño, sin la sexualidad

inescrupulosa que se apareja a los duendes

que emergen de  las sombras

cuando las emociones fuertes verdaderas

detonan sus luces.

Marcos Reyes Dávila

 

A GOLPES NATURALES DE CORAZON

DOMINGO

Sin palabras,

sólo a impulsos,

te daré el amor que me ahoga plenamente.

A latidos continuos

se inventará mi corazón

un lenguaje de panes y almendras

para fortalecer tu pecho amortiguado.

A fuerza de sangre

dilataré la angustia que te acaba.

A golpes naturales de corazón

te cantaré una canción constante

y sin palabras...

II

Pongo la primera sílaba en tus ojos

porque tienen un tono claro de gaviota,

porque son dos alas que aletean

y vuelan la alegría que contienen.

Pongo la primera sílaba en tus ojos

porque son dos rayos que persiguen

y atraviesan muy profundo en estos míos.

Porque, aunque negros,

no impiden transparencias

y comparten la sombra que les brindo.

Las cosas que podría decir de tus ojos

las guardo bajo labios

porque tienen un nombre

y un sabor que ocultamente me alimentan...

III

Los que estamos más altos

que palomas en vuelo,

los que el amor nos trepa

encima de los árboles

no tenemos que huir

a la sombra de un techo

para lograr el beso.

El beso que logramos con los ojos

es más eterno y claro

que el beso de los labios

porque tiene la pura transparencia

del amor completado

con tan sólo mirarnos...

  

 (Así no existen manos.

 El corazón muerde como una boca

 la alegría secreta de tu cuerpo.

 ¡Qué júbilo el de elevarte contra la                     

muerte      como un grano de metal

 que sigue a florecer fruto de vida!

El sólo contemplarte en la sonrisa

 me crea esta piedravoz determinada

 que brota de los fondos cenitales del sonido.)

IV

Hay algo más que noche en tus pupilas.

Hay algo más que alondra por tus manos.

Hay algo más que hoja en tus cabellos.

Hay algo más que almendra por tus labios.

Yo,

que he probado tus delicias

y comparo tu silencio al de los pájaros,

grito, juro y certifico

que hay algo en ti que está innombrado;

que hay una ternura extensa en tus adentros

que no tiene medida en el espacio,

que mis manos, perdidas en tu cuerpo,

no han podido llegar a descifrarlo

y que mi boca,

que ha bebido del vaso de la tuya,

no tiene palabras para hablarlo.

Esa ternura    es más alta

que el reposo verdadero de un lago..

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