En su llama mortal...

En su llama mortal la luz te envuelve.
 Absorta, pálida doliente, así situada
contra las viejas hélices del crepúsculo
que en torno a ti da vueltas.
Muda, mi amiga,
sola en lo solitario de esta hora de muertes
y lleno de las vidas del fuego,
pura heredera del día destruido.
.
Del sol cae un racimo en tu vestido oscuro.
De la noche las grandes raíces
crecen de súbito desde tu alma,
y  a lo exterior regresan las cosas en ti ocultas,
 de modo que un pueblo, pálido y azul
 de ti recién nacido, se alimenta.
.

¡O!  grandiosa y fecunda y magnética esclava
 del círculo que en negro y dorado sucede.
erguida, trata y logra una creación tan viva
 que sucumben sus flores, y llena es de tristeza.