Blas de Otero (Bilbao, 1916 - Madrid, 1979) es, sin duda alguna, uno de los poetas más importantes de la lírica español del siglo XX. Escrita durante la postguerra española, su obra destaca fundamentalmente por ser una poesía centrada en el hombre como ser humano, busca derribar todas las barreras de la censura en un país aún convaleciente por la guerra. Por esta razón, en sus poemas lo importante no es la belleza estética de la composición en sí misma sino su valor y crítica social. Su poesía refleja la angustia metafísica y es un claro ejemplo del sentimiento que caracterizó a la resistencia antifranquista durante la guerra.

En esta lección de unPROFESOR estudiaremos a fondo la figura de Blas de Otero a través de una breve biografía en la que hablaremos de las características más importantes de su obra, así como de su trayectoria vital y poética. Sigue leyendo y descubrirás una biografía breve de Blas de Otero para que conozcas mejor a este importante escritor.

Infancia de Blas de Otero (1916-1933)

Comenzamos esta biografía breve de Blas de Otero hablando de sus primeros años. Blas de Otero nace en Bilbao el 15 de marzo de 1916. Estudia en un colegio jesuita, que para él suponía una cárcel en la que sentía prisionero su pensamiento, en contraposición a su casa, donde podía refugiarse y estar tranquilo y en paz. A la edad de 13 años, Blas perdió, primero a su hermano y, unos años después, su padre.

Estos dos hechos traumáticos y dolorosos cambiaron por completo el carácter de Blas, quien se convirtió en una persona uraña, introvertida y, sobre todo, pesimista. Se trasladó a Valladolid para estudiar Derecho y, posteriormente a Madrid para estudiar Filosofía.

Sin embargo, tuvo que abandonar ambas para regresar a Bilbao, su ciudad natal, y ayudar económicamente a su familia que se había quedado en la estacada desde la muerte de su padre.

Juventud de Blas de Otero (1933-1944)

Ya en Bilbao, tuvo que hacer frente a los problemas económicos que atravesaba su familia, a la vez que continuó sus estudios universitarios. Esta situación le suponía un gran estrés y Blas, para encontrar consuelo, se refugió en la religión y en la literatura. Creó diferentes grupos poéticos con algunos amigos, que recibían el nombre de "Los Luises" o "Alea", entre otros.

Gracias a esto pequeños grupos de literatos, Blas pudo asistir a tertulias literarias y empaparse de las modas artísticas del momento. Así, combinó su influencia de los místicos religiosos con nuevos experimentos poéticos que dieron lugar a su poesía tan característica, como por ejemplo, la introducción de la intertextualidad.

Una vez terminada la carrera de Derecho, comenzó a trabajar cono abogado. Sin embargo, su familia seguía teniendo problemas económicos, así que, con grandes remordimientos por haber dejado atrás a los suyos, regresa a Bilbao y comienza a trabajar dando clases de Derecho particulares para poder sustentar a su familia.

Madurez de Blas de Otero (1944-1964)

Continuamos con esta biografía breve de Blas de Otero hablando ahora de su etapa de madurez. Alrededor del 1945, Blas sufre una terrible crisis nerviosa y depresiva que lo lleva a desterrar por completo sus vínculos con la religión y la amistad y comienza a centrarse únicamente en la creación poética como única vía de escape.

Este hecho supuso un cambio radical en la temática y el planteamiento de su poesía, que deja de ser afirmativa para pasar a ser interrogativa, a poner en duda cosas incuestionables desde el punto de vista de la fe cristiana. En su poesía, aparece el "yo" del poeta apelando siempre al "tú" que se identifica con Dios, al cual pide respuestas y auxilio y únicamente encuentra silencio e indiferencia.

A raíz de todo esto, Blas de Otero se siente solo y fracasado y busca consuelo en los hombres, lo cual se refleja en su poesía cuando comienza a aparecer la figura de "nosotros". Así, Blas comienza a centrarse en la soledad y la bondad de los hombres como único camino para encontrar la paz espiritual que tanto ansiaba.

El odio que sentía hacia su patria lo llevo a exiliarse para más tarde regresar por la añoranza y melancolía que sentía hacia su tierra natal.

Últimos años de Blas de Otero (1964-1979)

Terminamos esta biografía corta de Blas de Otero centrándonos en los últimos años. Blas se dedicó a recopilar y publicar diversas antologías que él mismo había recopilado y organizado, añadiendo algunos versos inéditos.

Férreo opositor del franquismo, defendió siempre las ideas democráticas, tanto en su poesía como en diferentes conferencias y reuniones. Murió el 29 de junio de 1979 en Majadahonda, Madrid, a consecuencia de una embolia pulmonar, dejando tras de si una obra poética que supone un fiel y cruel reflejo de uno de los periodos más oscuros de la historia social y literaria de España.

Fuente

EN EL PRINCIPIO

Si he perdido la vida, el tiempo,
todo lo que tiré, como un anillo, al agua,
si he perdido la, voz en la maleza,
me queda la palabra.

Si he sufrido la sed, el hambre, todo
lo que era mío y resultó ser nada,
si he segado las sombras en silencio,
me queda la palabra.

Si abrí los labios para ver el rostro
puro y terrible de mi patria,
si abrí los labios hasta desgarrármelos,
me queda la palabra.

MUY LEJOS

Unas mujeres, tristes y pintadas,
sonreían a todas las carteras,
y ellos, analfabetos v magnánimos,
las miraban por dentro, hacia las medias.

Oh cuánta sed, cuánto mendigo en faldas
de soledad. Ciudad llena de iglesias
y casas públicas, donde el hombre es harto
y el hambre se reparte a manos llenas.

Bendecida ciudad llena de manchas,
plagada de adulterios e indulgencias;
ciudad donde las almas son de barro
y el barro embarra todas las estrellas.

Laboriosa ciudad, salmo de fábricas
donde el hombre maldice, mientras rezan
los presidentes de Consejo.- oh altos
hornos, infiernos hondos en la niebla.

Las tres y cinco de la madrugada.
Puertas, puertas y puertas. Y más puertas.
Junto al Nervión un hombre está meando.
Pasan dos guardias en sus bicicletas.

Y voy mirando escaparates. Paca
y Luz. Hijos de tal. Medias de seda.

Devocionarios. Más devocionarios.
Libros de misa. Tules. Velos. Velas.

Y novenitas de la Inmaculada.
Arriba, es el jolgorio de las piernas
trenzadas. Oh ese barrio del escándalo...
Pero duermen tranquilas las doncellas.

Y voy silbando por la calle. Nada
me importas tú, ciudad donde naciera.
Ciudad donde, muy lejos, muy lejano,
se escucha el mar, la mar de Dios, inmensa.

A LA INMENSA MAYORIA

Aquí tenéis, en canto y alma, al hombre
aquel que amó, vivió, murió por dentro
y un buen día bajó a la calle: entonces
comprendió: y rompió todos sus versos.

Así es, así fue. Salió una noche
echando espuma por los ojos, ebrio
de amor, huyendo sin saber adónde:
adonde el aire no apestase a muerto.

Tiendas de paz, brizados pabellones,
eran sus brazos, como llama al viento;
olas de sangre contra el pecho, enormes
olas de odio, ved, por todo el cuerpo.

¡Aquí! ¡Llegad! ¡Ay! Angeles atroces
en vuelo horizontal cruzan el cielo;
horribles peces de metal recorren
las espaldas del mar, de puerto a puerto.

Yo doy todos mis versos por un
hombre en paz. Aquí tenéis, en carne y hueso,
mi última voluntad. Bilbao, a once
de abril, cincuenta y tantos.

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