a- Inés Mercado

En nueva suavidad tu piel se estira
cediéndole a la sangre sus labores.
Al claro cielo faltan resplandores
cuando a tu piel actual el alma mira.

La suavidad del talco se retira.
Por imitar tu cuerpo rabian flores.
Se despluman furiosos ruiseñores;
al no lograr tu tez   cantan de ira.

Se pasean los aires rodeándote...
En los bosques  las lluvias esperándote
por copiar tu tersura desesperan.

Ni la espuma ni el nácar  ya quisieran
la rudeza que tienen comparándote
porque tus superficies primaveran...