Aquí se despeñó otro astro,

confundido con la caspa de la selva,

hecho pulpa de sangre y lodo.

Sobre sus manos apagadas

cae el beso de la lluvia

y busca asilo en la flor que ya murió.

A él no le cantará nadie

y se dormirá con su sueño,

como la hoja podrida del bosque.

¿Quién es mi enemigo?

¿mi hermano, que el "green-go" hizo soñar

con un alfabeto destrozado?

Ya no hay respuestas.

Se fue

como el aserrador diluido en la polea

y no volverá,

nunca más.

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