Los vicentes, karinas y larissas
crecieron a sus altos esplendores;
tomaron de la vida por asalto
la luz de las yariras con banderas.
Y las dianas quemaron en sus ojos
lo que vieron josé junto a los míos...
Mientras que en sol y mar   la espuma ardía.
Y alberto en sus rodillas me aguantaba.

Ya sin burla   ni piezas invertidas
ocurrieron los días familiares,
transparentes al sol   puros cristales
brindaron su limpieza florecida!

Cicatrices de penas las que tengo
que desbordan el alma de dolor.
Ustedes vaciaron por mis venas
un torrente fructífero de amor...

Llamo al cielo y le ruego nuevamente
que separe la angustia del placer;
que rebrille los astros   y que entregue
la más limpia esperanza para el ser...
Esos golpes brutales de la suerte
no endurecieron mi entraña   ni canción
al revés   se allegaron esperanzas
llenas de tibio paso y redención...

Hoy recuerdo los salmos   las canciones
que juntos dirigimos al Señor.
Nuestras manos se alzaban     alababan
y    de lo alto    venía bendición...

Ya los viajes pasaron como pájaros
que emigran sus otoños hacia el sur.
En las fotos impresos se han quedado
los paisajes, las compras y el amor.

Y mientras   el Atlántico en azules
me daba de su orilla espuma y sol
mataba soledades y extendía
horizontes triunfales   mi interior...
Les daba besos que las calles vieron
y caracoles guardados por amor!

La tendida del traje que secabas
y el dulce acariciar tu piel fragante
acabaron su ciclo    se han tronchado
como un tren que al abismo se ha tirado
en violenta caída   y duro hierro...

La casa en Levittown   que fue vendida
recuerda el sollozar de tu silencio.
Cambiada por traiciones    ya perdida
se encuentra para siempre sin regreso.
Sus lozas con las huellas de mi sangre
contienen lo más tierno del contento!.

 

 

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