caminas de la yerba al corazón,
del labio al oído.
Te siento cuando estoy semidormido
y te alejas después de estar muriendo.

 (Muriendo, sí. Se muere cualquier día
  para nacer un lunes.
  El hombre nace cada lunes
  y suda su trayecto de dolor
  hasta el domingo.)

Caminas de la yerba al corazón,
silbando llanamente
una canción de fuerza para el mundo
que no tiene final, ni se detiene!  

 

 

 

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