AYER,
florecida y plena,
la luz era total
cuando llegaste.

Las cinco y media!
Todo comenzaba...
Era yo tu pecho
esperando mi mano,
inocente y compleja,
llena de temblor
y edades...

Tú,
un poder de labios
recitando silencios,
una flor cerrada
que esparcía en el aire
aroma y tempestades..

 

 

 

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