De repente me agarras por el ruedo,

le impides caminar a mis zapatos,

no puedo remontar el sufrimiento...

De repente sonríes, dices  -Te amo,

me sorprendes con un

-Soy tuya como un arco,

estoy para que me dispares

al centro mismo de tu corazón,

para que subas conmigo

a la azotea del amor...

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