I

Es clara esta ciudad como tu frente.
Con tu paso sus árboles destellan.

Firme y directa,
cual sus monumentos,
te yergues frente al sol    pisando umbrales.


2

Separa el humo
mientras me alumbran tus dientes.
 Apaga el fuego en tus dedos.

Permíteme tocar tu nueva mano,
llegar a nube con su tacto
a remedar el águila en su vuelo...

3

Empiezas como agua delicada
a pasearte por mí,  lavar mis penas.

Con espumosas palabras de caricias
me dices que terminó el momento
en que pisabas la caliente arena.

4

Ese cristal redondo es un espejo.
Tus manos, pequeñas avenidas.
Un manantial perfecto tu sonrisa
 que al campanario azota
 con luces desde el cielo,  simpática brisa.

Luminosa  exploro en tu prisa
su rápido causar.
Mas esa veloz carrera,
                sin embargo,
es tropiezo que necesita
ser lago en la ribera...

5

Algo de amor te sale por los ojos.
De los dedos el miedo de tocarme.
De tu garganta un trino melodioso
que parece  a momentos ahogarse.

Algo  total en ti lo siento
a punto de decir:
Abrázame...

6

No me muero de amor
aunque agonizo.
Me retiene el recuerdo
de tu prisa,
tu más calmada voz
cuando me hablabas
y  tu pregunta de:
¿Qué me quieres decir
con ese cinco?


7

Me has mirado  y parece que no existo.
Esa clara verdad  es complicada.

Nos separa un mar de abismos.

Cumplen años mis amores
-por eso es que no estoy.-
celebro mi destino...

¿Pero, no ves el amor
que soy yo mismo?


8

           en el parque

Si estuvieras aquí
sentada al banco
escuchando las once
en las campanas,
te echaría el brazo
y juntaba a tus labios
mi mañana...


9

Rebozo, voz templada,
danza elegante
de justo movimiento.

Charra serena;
        balance de mi pena;
te aguardo,
 sin que llegues
 a  esta Feria,
 sentado frente
a esta absurda cena...

10

Aquí sumabas, en esta misma silla,
rápida y segura a números
las cuentas.

Distraído pregunté
que para qué mostaza.

No sé lo que se habló después.
Sólo escuché de tu suave ranchera
su esperanza...

11

Toda
la
noche
te

canto
como
el
coquí

la melodía
constante
que dice:

Ven a mí.
Ven a mí.
Ven a mí...


12

Ondulante de ritmos armoniosos
a un verso como tú   lineal y juvenil;
movido por un aire montañoso,
perfecto en el posar y en el decir,
en cadencia sencilla y olorosa;
poderlo dividir        y juntarlo
igual que a tus cabellos.
Traerlo por las alas
y hacerlo resonar
campana y no paloma...


13

De Señor me tratas
de
manténgase a raya usted
y no me toque.
     -  ¿Porqué me regala?
     - No entiendo y temo
     - aunque me distingue
        su palabra.

(Aguarda treinta años,
regresa a este poema,
escucharás entonces
su fuente enamorada...)

14

Te añoro
y cubro en este espacio
lo que al momento fuiste.

Me despido sentado
en la silla de tus números...

Frente a estos dos claveles
mi mano te declara
que te quiere...


15

No recuerdo,
no tuve tu beso,
tu caricia,
ni  tu redonda cara
tapatía.

Olvido
el aire de tu risa
tu voz cadenciosa,
tu prisa...

Llevo
sólo el ritmo suelto
de tu merengue fácil
sobre la tarima...

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