ENTREGADA

y sin culpa

no fuiste suficiente...

Tu fuego

no quemó

lo que debía...

De los escarabajos

salieron tus pupilas...

Volviéronse alacranes

tus labios sin delicias,

en carne de murciélago

mal asida.

Regresaste a la grasa

a oscuras   y perdida...

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