7KSWKGE5QZFYPG4VEM3DAKO4JA

El gasoducto Magreb-Europa (GME), que distribuye gas natural argelino a España a través de territorio marroquí, es la primera víctima colateral de la reciente escalada de tensión entre Rabat y Argel, que desembocó el pasado martes en la ruptura de las relaciones diplomáticas entre ambos países. El ministro de Energía argelino, Mohamed Arkab, anunció este jueves que a partir de otoño su Gobierno canalizará todo el gas que exporta hacia Europa a través del gasoducto Medgaz, que une directamente España y Argelia a través del mar de Alborán. La afirmación deja implícita su intención de no renovar el acuerdo a tres bandas que habilita el gasoducto GME, un pacto que caduca a finales de octubre. Ahora bien, Arkab aseguró que eso no perjudicará el suministro de gas a España.

“Argelia mantiene su total compromiso de cubrir todo el suministro de gas natural de España a través del Medgaz”, explicó Arkab en un comunicado hecho público después de una reunión con el embajador español en Argelia, Fernando Morán, para informarle de la decisión de Argel sobre el futuro del GME. En la nota, Arkab se felicita de las “excelentes relaciones energéticas bilaterales”, y expresa la voluntad de Argel de fortalecer estas relaciones para “promover la asociación entre los dos países en beneficio de ambas partes”.

El GME es un gasoducto de unos 1.400 kilómetros de longitud, de los que 540 discurren en territorio marroquí antes de cruzar el estrecho de Gibraltar. Inaugurado en 1996, tiene la capacidad de transportar más de 8.000 millones de metros cúbicos de gas natural a España y Portugal, a los que se debe añadir la cuota que corresponde a Marruecos. A raíz de la crisis bilateral entre Madrid y Rabat, que el rey Mohamed VI pareció dar por zanjada la semana pasada, se había especulado con la posibilidad de que Marruecos se negara a renovar el acuerdo a tres bandas.

Sin embargo, el jueves de la semana pasada, la directora general de la Oficina Nacional de los Hidrocarburos de Marruecos, Amina Benkhadra, desmintió estos rumores y afirmó el deseo por parte de Marruecos de dar continuidad a la infraestructura más allá del próximo mes de octubre. “Esta voluntad, que hemos expresado verbalmente y por escrito, públicamente y en privado […] es una herramienta de cooperación en beneficios de todos”, aseguró Benkhadra. Pero las autoridades argelinas no han sido de la misma opinión.

Habida cuenta de las tensiones regionales en el Magreb, los gobiernos español y argelino firmaron en verano pasado un acuerdo para aumentar la capacidad del gasoducto Medgaz, que conecta los yacimientos de gas de Hassi R’mel con la red de distribución española en la ciudad de Almería desde el año 2011. Tras la ampliación, operativa a partir de otoño, el Medgaz pasará de una capacidad de suministro de 8.000 millones de metros cúbicos anuales a unos 10.000 millones. La inversión, estimada en unos 900 millones de euros, corrió a cargo de las compañías propietarias de la infraestructura, la argelina Sonatrach, y la española Naturgy, que a finales de 2019 amplió su participación estratégica en el gasoducto de un 15% al 49%.

Argelia es un proveedor clave en el suministro de gas natural a España, si bien su cuota de mercado se ha reducido durante los últimos años gracias a una política de diversificación aplicada por el Gobierno español. Después de haber sido el principal socio en este sector durante más de 30 años, llegando a proporcionar cerca del 60% de la demanda española, Argelia se vio superada en febrero de 2020 por Estados Unidos, primer productor mundial del llamado gas de esquisto (el extraído mediante la técnica de fractura hidráulica o fracking), con un 27% de las importaciones españolas. De acuerdo con los últimos datos disponibles, Argelia ha recuperado su posición de liderazgo en 2021 con una cuota de mercado en España del 29%.

En principio, el principal perjudicado del cierre del GME es Marruecos, que percibía un peaje del 7% del valor de la cantidad de gas natural exportado por esta vía. En 2019, esta cifra no llegó a los 50 millones de euros a causa de la caída en el precio mundial de los combustibles, pero en su momento álgido, en 2014, recaudó cerca de 200 millones de euros. Además, el GME proporcionaba un 45% de la demanda de gas del mercado marroquí a un precio de saldo. La próxima inauguración del yacimiento de gas de Tendrara, al este de Marruecos, podrá solo suplir una parte del vacío que dejará el gas argelino, pues se estima que colmará solo un 9% de las necesidades del reino alauí.

Aunque en menor medida, la decisión también perjudica a la propia Argelia, que verá como su capacidad de suministro de gas a España se reducirá a casi la mitad, y dependerá de una sola vía de salida, perdiendo una vía alternativa ante un eventual problema técnico en el Medgaz. Si bien es cierto que en los últimos años solo se utilizó una parte de este potencial, sin el GME, las autoridades argelinas no podrán aumentar su cuota de mercado en caso de una interrupción en el suministro de algún competidor. Eso podría suceder, por ejemplo, si la UE prohibiera las importaciones de gas de esquisto por su enorme impacto ambiental. Ahora bien, a tenor de la renovada inquina entre Argel y Rabat, la opción de castigar al adversario regional ha pesado más que el interés propio.

Fuente

 

Suscríbete para recibir las últimas noticias y novedades

Por favor, habilite el javascript para enviar este formulario